domingo, 6 de abril de 2014

Recuperan unos osarios de 2.000 años de antigüedad robados en Jerusalén

La Policía israelí ha recuperado once osarios de piedra dos milenios de antigüedad, que contenían esqueletos de judíos y que los arqueólogos datan en la época del Segundo Templo de Jerusalén.


<p>Imagen de un osario israelí.EPA/ABIR SULTAN</p>
Imagen de un osario israelí.EPA/ABIR SULTAN
De acuerdo a un comunicado difundido por la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI), los osarios fueron supuestamente robados de una cueva de enterramiento antiguo situado en la zona de Jerusalén.
La Policía israelí ha detenido a varios sospechosos en relación a este robo.
Los osarios, decorados con relieves, son una especie de cofres antiguos usados por la población judía antigua para el enterramiento, algunos de los cuales contenían restos de esqueletos.


Durante la época del Segundo Templo de Jerusalén, entre el 530 a.C. y el 70 de nuestra era, la población judía empleaba estos sarcófagos de piedra como lugar para depositar los huesos de sus seres queridos como segundo enterramiento, costumbre bien arraigada hasta el primer siglo después de cristo.
Los cofres eran profusamente decorados con relieves de símbolos típicos judíos, entre ellos la flor del lirio, una roseta de seis pétalos además de otros dibujos y este tipo de grabados eran elementos importantes de representación del arte judío de la época.
Grabaciones en bajo relieve fueron encontrados en dos de los osarios incautados, y hacen referencia a los huesos que guardaban en su interior.

Las inscripciones

Uno contenía en una de sus caras la inscripción “Ralfin”, escrita en cuadradas letras hebreas características del período del Segundo Templo y se trata de un nombre hasta ahora inédito, aparentemente un hebreísmo procedente de un inusual nombre romano.
De acuerdo a Eital Klein, vice-director de la Unidad de Prevención de Robos de Antigüedades, que examinó los hallazgos, algunos de los cuales aún contenían restos de la pintura original, “es la primera vez que aparece ese nombre en un osario de la Tierra de Israel”.
En otro, figura una inscripción en griego que no ha podido ser descifrada, y debajo el nombre“Yazar” en letras cuadradas hebreas, un nombre judío común de la época y también citado en escritos contemporáneos como los del historiador Flabio Josefo.
Para Klein, “son hallazgos singulares. Las inscripciones en los osarios nos ofrecen características adicionales y nombres empleados por la población judía de la época del Segundo Templo. Los motivos que adornan los osarios complementan nuestro conocimiento con información nueva sobre el arte del mundo judío en este período”.