viernes, 6 de junio de 2014

Nuevo estudio: El choque entre Theia y la Tierra formó la Luna

Impacto de Theia contra la Tierra que formo la Luna

Un nuevo análisis de las rocas lunares sustenta que nuestro satélite nació en una colisión gigante entre la Tierra naciente y un misterioso gran planeta rocoso. El trabajo, presentado durante la Conferencia de Geoquímica Goldschmidt, en California, se publica esta semana en Science.

La Tierra se formó hace unos 4.500 millones de años, y los científicos piensan que la Luna nació poco después. La explicación que prevalece para el origen de la Luna, conocida como la hipótesis de impacto gigante, es que fue el resultado de dos protoplanetas que chocaron: la Tierra en formación y un objeto del tamaño de Marte llamado Theia. La inmensa cantidad de escombros producidos por la colisión (probablemente la mayor de las sufridas por la Tierra en toda su historia) formó una densa nube de residuos alrededor de nuestro mundo que, obedeciendo las leyes de la gravedad, se fueron uniendo hasta dar forma a lo que hoy es nuestro satélite.

Si nuestro satélite se formó a partir de material procedente de dos cuerpos planetarios, tendría que tener una composición diferenciada a la de la Tierra, pero hasta ahora los análisis realizados habían mostrado que era casi idéntica. Así que el principal obstáculo para validar la hipótesis del Gran Impacto es que no habían encontrado huellas de los escombros del planeta Theia con el que supuestamente se produjo el choque. Ahora, un equipo de científicos alemanes ha hallado por primera vez diferencias en su composición, lo que respalda esa teoría sobre la formación de nuestro satélite.

El equipo liderado por Daniel Herwartz realizó un análisis de los isótopos de oxígeno que contienen las rocas que recogieron de la superficie lunar los astronautas de las misiones Apolo entre 1969 y 1972. «Las diferencias son pequeñas y difíciles de detectar, pero existen», ha declarado Herwartz.

Según explican en este estudio, primero analizaron muestras lunares que habían llegado a la Tierra en forma de meteoritos. Sin embargo, estas muestras estaban contaminadas por el contacto con nuestro planeta, por lo que decidieron usar muestras recogidas directamente en la Luna. En concreto emplearon rocas traídas durante las misiones Apolo 11, 12 y16.

«Ahora podemos estar razonablemente seguros de que ese gran impacto tuvo lugar», señala Herwartz. En segundo lugar, destaca que el análisis de isótopos de oxígeno realizado les ha dado por primera vez pistas sobre la posible composición geoquímica de Theia, que parece que es similar a lo que en la Tierra lamamos condritas de tipo E. Los datos de su estudio sugieren que es posible el porcentaje de escombros que la Tierra y Theia aportaron a la Luna sea de un 50% cada uno, y no 70-30%. Por ello, su siguiente objetivo será averiguar cuánto material procedente de Theia hay en la Luna.




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