viernes, 27 de junio de 2014

La ciudad submarina del futuro


Un hábitat subacuático autosustentable dentro de esferas que podrían alojar turistas, submarinistas y oceanógrafos, y que reproduce los ecosistemas terrestres. Sub Biosfera 2, inventado por un científico británico, puede flotar o sumergirse, en función de las condiciones climatológicas…


Infografía de cómo sería la ciudad submarina. Foto Phil Pauley.

¿Podremos dentro de unos años dormir con los peces y las olas moviéndose sobre nuestras cabezas? El diseñador británico Phil Pauley, un apasionado de la idea de vivir bajo el agua, sobre la que ha escrito un libro, aspira a que se haga realidad este siglo a lo largo de su propia vida.


Este profesional, que dirige un estudio creativo en Londres (www.philpauley.com) ha ideado una futurista ciudad submarina autosostenible, capaz de alojar a un centenar de personas y mantener sus vidas sin tener que depender del aire, los alimentos y otros recursos esenciales provenientes del mundo exterior.

Sub Biosfera 2 (SBS2) es un hábitat submarino cerrado, autosuficiente y concebido como una base de operaciones para exploradores y turistas submarinos, así como para efectuar estudios oceanográficos.

Su diseño se inspira en el amor de Phil Pauley por el buceo, en su fascinación infantil por los trabajos del explorador e investigador francés Jacques Cousteau y del experto estadounidense en laboratorios e investigaciones submarinas Ian Koblick, señalan desde el estudio londinense.




ECOSISTEMA TERRESTRE AUTOSUFICIENTE

Esta ciudad submarina también se fundamenta en el estudio del proyecto Biosfera 2, una estructura hermética con un tamaño similar al de dos campos y medio de fútbol, construida en Arizona (EEUU) entre finales de la década de 1980 y comienzos de la de 1990, para reproducir un ecosistema terrestre autosuficiente, basado en el reciclado de los recursos disponibles en su interior, de cara a las futuras colonias espaciales.

Según Pauley, “la idea de edificar asentamientos humanos bajo el agua existe desde hace mucho tiempo, y actualmente los astronautas de la NASA efectúan misiones de entrenamiento submarino. Ya están muy desarrollados los entornos con sistemas cerrados, como de los submarinos de última generación o el de la Estación Espacial Internacional”.

“Sub Biosfera 2 tendría un papel importante como banco mundial de semillas, así como en el almacenamiento y el mantenimiento de las personas, las plantas y la vida animal”, añade este diseñador y futurólogo.

Esta estructura también ofrecería un hábitat de larga duración para alrededor de cien personas, que es el número mínimo que haría falta para reconstruir la especie humana, en el caso de que fuera diezmada por un desastre natural o una catástrofe producida por el Hombre, según explica el experto.

Para Pauley, este concepto futurista no es una hipótesis descabellada, ya que en el pasado han ocurrido eventos que han causado estragos en la vida del planeta, por ejemplo la extinción de los dinosaurios a escala global, e incluso sucesos devastadores más localizados, como las erupciones de supervolcanes y las pandemias.

“Si no podemos evitar que el efecto invernadero siga avanzando desbocado, a largo plazo puede ser que estemos más seguros debajo del mar”, enfatiza.


UN HABITAT CAPAZ DE SOSTENERSE A SI MISMO.

Sub Biosfera 2 llevará integrados los sistemas para suministrar y gestionar el aire, los alimentos, el agua potable y la electricidad, y estará compuesta por diez biomas, o recintos con forma esférica, cada uno de los cuales tendrá unas determinadas funciones y condiciones ambientales.

Mientras que los sistemas de soporte vital de la estructura serán controlados y monitorizados desde el gran bioma central, los seres humanos, las especiales vegetales y los animales vivirán e interactuarán en las ocho cúpulas localizadas en sus alrededores y conectadas al centro mediante ocho tubos o corredores.

“Estos biomas recrearán la biosfera de la Tierra, es decir las diversas regiones de la tierra, el mar y el aire, que mantienen la vida, conocidas respectivamente como litosfera, hidrosfera y atmósfera”, según su diseñador.



“Cada bioma recreará una zona climática diferente, permitiendo el intercambio de aguas y el flujo de aire con los demás biomas, imitando así la forma en que los climas de la Tierra se entrelazan e interactúan entre ellos. Entre estas zonas climáticas estarán incluidos el frío Ártico, el norte templado, las zonas tórridas, el sur templado y la gélida Antártida”, agrega Pauley.

Las especificaciones técnicas de SBS2 indican que la estructura tendrá, en conjunto, un diámetro de 340 metros y 120 metros de altura por encima de la superficie del agua; que su bioma central tendrá un diámetro de 120 metros y 60 metros de altura sobre el nivel del agua; y que cada una de sus esferas secundarias medirá 60 metros de diámetro y se elevará 30 metros sobre el mar.

Por encima del bioma central, se situará un pequeño módulo o esfera de observación, de 20 metros de diámetro a 90 metros de altura sobre el nivel de las aguas, y toda la estructura podrá moverse hacia arriba o hacia abajo, manteniéndose a ras del mar o sumergiéndose, gracias a unos pilares de soporte anclados en el lecho marino, cuando las condiciones climatológicas empeoren en la superficie oceánica.

Según Pauley, “SBS2 podrá controlar su propia flotabilidad de forma similar a como lo hacen los modernos submarinos, cuyo diseño también ha servido de base conceptual para garantizar la integridad de la estructura”.


SUEÑOS REALISTAS DE UN ESCRITOR.

Para aumentar la toma conciencia del riesgo medioambiental entre la gente, Sub Biosfera 2 es uno de los elementos centrales de la novela de ciencia ficción “Moral Order” (Orden Moral), escrita por el propio Pauley, que se publicará antes de finalizar el año y en la que muestra una visión de futuro en la que los ciudadanos supervivientes de una Tierra devastada por el cambio climático están buscando la salvación viviendo bajo el mar.

Este relato de ficción será el primer elemento de lo que se espera sea una producción multimedia comercializada en forma de franquicia, diseñada para despertar el interés de una audiencia global en la sostenibilidad y el cambio climático, y recaudar fondos para construir una primera versión de Sub Biosfera 2″, señala Pauley, quien responde desde Londres a algunas preguntas de Efe.


P.- ¿Cuáles serían los océanos más adecuados y las mejores ubicaciones geográficas para la instalación de Sub Biosfera 2?.

P.- La posición ideal para albergar el primer centro de investigación debería estar completamente fuera de las rutas marítimas y de las zonas de operaciones militares o comerciales, posiblemente dentro de un área natural protegida.

P. – ¿Qué recursos financieros, humanos y tec.nológicos serían necesarios para construir esta estructura?

R. – Por encima de todo, el proyecto necesitará atraer a una audiencia global, para que apoye la causa en términos de un compromiso emocional y lógico. ¡Si el público se sienta ilusonado por el concepto, éste evolucionará de forma natural!.

Todos nos sentimos impotentes ante la creciente inestabilidad global como resultado de un cambio climático descontrolado y, apoyar un proyecto como Sub Biosfera 2, permitirá a las personas sentirnos más conectados con una solución.

P.- ¿Qué papel jugará su novela “Moral Order” en la sensibilización de la gente?.

R.- He escrito este libro de ciencia ficción (www.moralorder.com) para el público joven adulto, con la esperanza de que pueda empezar a generar apoyo público y obtener los fondos necesarios para empezar a construir un equipo y convertir esta idea en una nueva realidad global.

P.- ¿Qué beneficios y ventajas para la supervivencia de la humanidad tendría un hábitat submarino como el que propone?.

R.- Si la humanidad es capaz de concebir un hábitat submarino autosostenible como este, esta estructura actuaría como una protección en caso de que ocurra un desastre natural o catástrofe de origen humano, y además podría reforzar nuestra comprensión de cómo vivir de una manera sostenible, junto con las demás especies, en nuestro único planeta disponible por ahora, la Tierra.

Fuente: EFE Futuro


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