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miércoles, 12 de febrero de 2014

Europa impulsa la primera vacuna contra la leishmaniasis humana

Los dos millones de afectados que cada año contraen la leishmaniasis humana, una de las llamadas enfermedades olvidadas, están más cerca de tener una vacuna gracias a la financiación de la Unión Europea que permitirá a los investigadores llevar a cabo los ensayos clínicos necesarios para desarrollarla.


<p>Imagen de un niño afectado con Leishmaniasis en Afganistán. RICET/Medysalud</p>
Imagen de un niño afectado con Leishmaniasis en Afganistán. RICET/Medysalud
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la leishmaniasis afecta cada año a unos dos millones de personas en más de 90 países y, de ellos, 500.000 sufren leishmaniasis visceral, una forma mortal si no se trata a tiempo.
A través del 7 Programa Marco de Investigación, la Unión Europea acaba de destinar seis millones de euros al proyecto Mulevaclin, formado por un consorcio internacional de investigadores y empresas que harán las primeras pruebas clínicas de la vacuna contra una de las leishmaniasis, la visceral.
Hace cinco años, científicos de la Red de Investigación de Enfermedades Tropicales (RICET) hallaron una vacuna contra esta enfermedad, pero hoy en día el único tratamiento disponible sigue siendo la quimioterapia, ya que ningún laboratorio quiso comercializar entones una vacuna que por falta de medios nunca pasó de las fases preclínicas (ensayos con animales).
Ahora, los 6 millones de euros que la UE ha donado al proyecto Mulevaclin permitirán a los investigadores finalizar su trabajo.
El coordinador del proyecto, que estará en marcha los próximos cinco años, es la empresa italiana Etna Biotech, una compañía dedicada a la producción de vacunas e inmunoterapias para enfermedades infecciosas que ha entendido que la vacuna contra la leishmaniasis humana puede tener interés comercial, sobre todo, en India y Brasil, dos países emergentes cuyos sistemas nacionales de salud podrán pagar este tipo de tratamientos.
La vacuna, considerada una herramienta de salud pública, permitirá tener controlada la enfermedad aunque por el momento no se llegue a erradicarla, explica una nota de la RICET.
Según el investigador del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III, Francisco Javier Moreno, la diferencia con intentos anteriores de desarrollar la vacuna es “el enfoque de desarrollo industrial”.
El secreto del proyecto es que utilizará “tres antígenos que ya sabemos que funcionan en personas”.

Imagen del protezoo parásito de la especie Leishmania. RICET/Medysalud
Si todo sale bien, la nueva vacuna contra la leishmaniasis visceral estará formada por cinco elementos: tres moléculas diferentes que cada una por separado ya ha demostrado anteriormente ser eficaz en humanos, más un adyuvante y un sistema de entrega constituido por y virosomas.
Además de que cada uno de sus cinco componentes ejerce efectos diferentes sobre el sistema inmunológico, la gran novedad de esta vacuna es quecombina dos moléculas del parásito con una del vector (el flebótomo).
La vacuna añade la molécula del flebótomo, que además de conseguir “una defensa contra el parásito”, ayuda a que la respuesta inmune sea más eficiente. Así, en el momento de la infección se consigue una respuesta rápida contra la picadura cortando la infección desde el principio”, explica Javier Moreno.
“A veces el sistema inmune reconoce el parasito varios días después, cuando ya hay bastante cantidad y ya se hace bastante patente. Si con esta vacuna consiguiéramos controlarlo desde muy al principio, la vacuna sería más eficaz”, puntualiza.
El punto crítico de la investigación, según este investigador serán los ensayos en fase I y II, los que se realizan en personas después de aportar las evidencias experimentales de que la vacuna funciona. EFEFuturo

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