sábado, 22 de febrero de 2014

La ESA quiere retirar basura espacial

Una futura misión de la ESA planea captar satélites abandonados a la deriva en órbita


Foto: ESA

 Como parte de un esfuerzo por controlar los desechos espaciales, la elección de nuevas tecnologías para esta ambiciosa misión requiere ser estudiada con expertos de la industria, sostiene la agencia, que baraja opciones como los arpones, los tentáculos, brazos robóticos o redes para capturar estos objetos.

La iniciativa Clean Space de la ESA está estudiando la misión e.DeOrbit para la remoción de escombros, con el objetivo de reducir el impacto ambiental de la industria espacial en la Tierra y en el espacio.

Al cabo de décadas de lanzamientos, la Tierra ha quedado rodeada de un halo de basura espacial: más de 17 000 objetos rastreables más grandes que una taza de café amenazan las misiones de trabajo en órbita con un riesgo de colisión catastrófica. Incluso una tuerca de un centímetro podría golpear con la fuerza de una granada de mano.

La única manera de controlar la población de desechos a través de órbitas bajas es eliminar objetos grandes, como los satélites abandonados y las etapas superiores de lanzadores.

Tales elementos de varias toneladas incontrolados no sólo entrañana riesgos de colisión, sino que también son bombas de relojería: pueden sufrir una explosión debido al combustible sobrante o las baterías cargadas parcialmente calentadas por la luz solar orbital.

Las nubes de escombros resultantes harían estas órbitas vitales mucho más peligrosos y costosas de usar, y el seguimiento de las colisiones con el tiempo pueden desencadenar una reacción en cadena.

e.DeOrbit está diseñado para cazar elementos de escombros en órbitas polares transitadas, entre 800 kilometros a 1.000 km de altitud. Con un peso de lrededor de 1.600 kilos, e.DeOrbit se lanzará a bordo de un cohete Vega de la ESA.

El primer reto técnico de la misión será capturar un objeto masivo a la deriva. Los sensores de imágenes y control autónomo avanzado serán esenciales primero para evaluar su estado y luego acercarse al mismo. Pero luego viene la parte realmente difícil: cómo asegurar que la nave lleva a su presa hasta una órbita segura y más baja donde se produzca una combustión controlada al entrar en la atmósfera.

Varios mecanismos de captura están siendo estudiados en paralelo para minimizar los riesgos de la misión. Las redes tienen la ventaja de la escalabilidad: una gran red puede capturar cualquier cosa, sin importar su tamaño. Un mecanismo de sujeción inspirado en un tentáculo, basado en los mecanismos de atraque y amarre actuales, podría permitir la captura de anillos adaptadores de lanzamiento de varios satélites diferentes.

Los arpones funcionan sin importar la actitud y la forma del objetivo, y no requieren operaciones de cierre. Los brazos robóticos son otra opción: Sus resultados se estudiarán en la próxima misión de mantenimiento orbital DEOS de la agencia espacial alemana DLR.

Además de estas opciones de salida de órbita sobre la base de las conexiones flexibles y rígidos, también están siendo consideradas técnicas para elevar los objetos a órbitas más altas, incluyendo amarres y la propulsión eléctrica.