viernes, 21 de febrero de 2014

Las mandíbulas de D’Manisi son de dos especies

Un estudio de un equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH) sobre cuatro mandíbulas de hace 1,8 millones de años de D’manisi (Georgia), publicado en la revista PLOS ONE concluye que son de dos especies y no sólo de Homo Erectus, como se creía hasta ahora.

mandíbulas de D' Manisi
Imagen de una de las cuatro mandíbulas de D' Manisi (Georgia) estudiadas por el equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH). Fotografía facilitada por el CENIEH
En el artículo de PLOS ONE, titulado “On the variability of the D’manisi mandibles” (Sobre la variabilidad de las mandíbulas de D’manisi), ha sido realizado por un equipo liderado por José María Bermúdez de Castro, coordinador del Programa de Paleobiología de Homínidos y codirector de los yacimientos de Atapuerca.

El estudio de la forma de las mandíbulas y de diferentes caracteres morfológicos asociados en las diferentes unidades anatómicas de la mandíbula ha aportado una nueva visión.

En el artículo se señala que al tratarse de una población tan antigua del género Homo, con una cronología en torno a 1,8 millones de años, todas las mandíbulas presentan rasgos primitivos en común.

Sin embargo, mientras dos de la mandíbulas estudiadas recuerdan a la especie Homo Habilis, otra de las mandíbulas tiene una serie de rasgos más propios de especies recientes, como los neandertales.

José María Bermúdez de Castro considera que estos rasgos fueron adquiridos de manera independiente por los humanos de D’manisi y los neandertales que vivieron en un momento muy posterior, informa el CENHIE en un comunicado.

Sin embargo, afirma que este hallazgo permite volver a poner encima de la mesa la cuestión de si en el yacimiento de D’manisi hay restos de una o de dos especies distintas”.

De hecho, otro estudio, realizado por dos científicas del Grupo de Antropología Dental del CENIEH, Laura Martín-Francés y María Martinón-Torres, y el geólogo Mark J. Sier, que también han colaborado en este artículo, ya avanzaba la existencia de distinciones entre los ejemplares, que podrían estar relacionadas con una dieta distinta y, por tanto, con un estilo de vida diferente.

El equipo del CENIEH, que ha participado en las excavaciones y en varios trabajos científicos sobre los fósiles humanos de D’manisi, ha detectado algunas incongruencias entre diferentes publicaciones sobre los fósiles humanos de este yacimiento.

Bermúdez de Castro concluye que cabe pensar que estos fósiles pueden proceder de capas geológicas distintas, lo que “pone en duda que los fósiles humanos de Dmanisi pertenezcan a la misma población o a la misma especie”.

Desde su hallazgo hace casi tres décadas, los homínidos de D’manisi, considerados los primeros pobladores conocidos de Eurasia, han sido incluidos en distintas especies.

No obstante, las últimas investigaciones sostenían que los cinco individuos encontrados hasta el momento pertenecen a la especie Homo Erectus.

Bermúdez de Castro confía en que el nuevo estudio que ha realizado el equipo de CENIEH anime a otros investigadores a revisar la muestra de fósiles humanos de D’manisi.