sábado, 8 de febrero de 2014

Arqueólogos españoles replantean la cronología faraónica

Una misión de arqueólogos españoles y egipcios ha realizado un hallazgo en una tumba en el sur de Egipto que abre la puerta a la reinterpretación de la cronología faraónica, pues podría demostrar que Amenhotep III y su hijo Amenhotep IV, conocido como Akenatón, reinaron juntos.


<p>Restos de columnas y un mausoleo sobre los que se observan inscripciones jeroglíficas, hallados en la zona de Al Asasif, en la provincia meridiona

Restos de columnas y un mausoleo sobre los que se observan inscripciones jeroglíficas, hallados en la zona de Al Asasif, en la provincia meridional de Luxor (Egipto). Una misión de arqueólogos españoles y egipcios ha realizado un hallazgo en una tumba en el sur de Egipto que abre la puerta a la reinterpretación de la cronología faraónica, pues podría demostrar que Amenhotep III y su hijo Amenhotep IV, conocido como Akenatón, reinaron juntos.EFE/Str/Handout
La misión, encabezada por el arqueólogo español Francisco Martín Valentín, excavó los restos de un muro y las columnas del mausoleo de un ministro de la XVIII dinastía faraónica (1569-1315 a.C.) en la zona de Al Asasif, en la provincia meridional de Luxor.
Lo excepcional del hallazgo radica, según explica a Efe el propio Martín Valentín, es que en la excavación se han encontrado grabados los nombres de Amenhotep III y Amenhotep IV juntos.
Esto, según el experto, “puede confirmar que ambos reyes gobernaron juntos entre nueve y diez años de los 39 que gobernó Amenhotep III, ya que los textos de las columnas explican que eran soberanos del Alto y el Bajo Egipto”.
“No hay nada semejante en la historia faraónica”, afirma tajante Martín Valentín.
A esta opinión se suma, en declaraciones a Efe, el jefe del departamento de Egiptología del Ministerio egipcio de Antigüedades, Ali Asfar, quien destaca la importancia de que los nombres de estos dos faraones aparezcan juntos.
Asfar reconoce que resulta muy complicado establecer las fechas exactas de los reinados faraónicos, pero admite que este caso podría obligar a una revisión de los postulados anteriores, ya que “confirmaría que ambos reinaron juntos”.
Los reinados de Amenhotep III, también conocido como Amenofis III, y de Amenhotep IV, que pasó a la historia bajo el nombre de Akenatón, están entre los más relevantes del Egipto Antiguo por distintas razones.
El padre gobernó un país que conoció una de las mayores etapas de prosperidad y estabilidad interna bajo su égida, con un largo mandato de casi cuatro décadas.
Hasta ahora, los expertos pensaban que el hijo se había rebelado contra la forma de reinar de su progenitor y que, tras sucederle en el trono tras su muerte, adquirió el nombre de Akenatón e instauró por primera vez el monoteísmo, con Atón como deidad oficial.
Sin embargo, el descubrimiento, señala Martín Valentín, puede apuntar a que padre e hijo estaban de acuerdo en esa auténtica revolución, ya que compartieron reinado durante una década.
La misión eligió la tumba del ministro real, identificado como Amenhotep Huy, con la convicción de que en ella se podría hallar un documento que confirmase el reinado conjunto.
“Desde el año 2009 trabajamos en este lugar, donde hemos excavado alrededor de 400 metros cuadrados, y esperamos nuevos hallazgos en los 600 metros cuadrados restantes”, asegura el arqueólogo, antes de añadir que nadie había excavado antes en ese mausoleo inacabado.
Según el español, Amenhotep III gobernó entre 1397 y el 1340 antes de Cristo, es decir entre 38 y 39 años, mientras que Amenhotep IV lo hizo entre el 1360 y el 1348 a.C, es decir, unos 17 años.
De acuerdo con el hallazgo presentado hoy, diez de esos años habrían sido de reinado conjunto con su padre, durante los cuales estalló la llamada “revolución atoniana”, y, tras el fallecimiento de su padre, gobernó solo en Tel Amarna, en el centro del país.
“Creo que tanto el padre como su hijo, o toda la familia real, promovieron esa revolución, que desplazó al dios Amón, que era venerado en la capital faraónica de entonces, Tebas (Luxor)”, resume Martín Valentín, quien recuerda que su misión ha sido posible gracias a la financiación de la fundación española Gaselec. EFEFUTURO

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