sábado, 19 de julio de 2014

Terapia génica para crear el primer marcapasos biológico

Imagen al microscopio de los cardiomiocitos reprogramados (en verde).
Imagen al microscopio de los cardiomiocitos reprogramados (en verde). CEDARS SINAI



Los marcapasos han salvado la vida a millones de personas desde que su uso se generalizó hace alrededor de medio siglo. Sin embargo, en un futuro no muy lejano, solucionar las alteraciones del ritmo cardiaco quizás no pase por implantar estos pequeños dispositivos eléctricos, sino por corregir las propias células cardiacas que se encargan de los latidos y que están dañadas en los pacientes con todo tipo de arritmias.
Eso es lo que han conseguido, de momento en cerdos, investigadores del Instituto Cedars-Sinai de Los Angeles (EEUU) y de la Universidad de Taipei (en Taiwán), encabezados por Eduardo Marbán, y cuyos resultados se acaban de dar a conocer en las páginas de la revista Science Traslational Medicine.
Los resultados con 12 cerdos con arritmias cardiacas que se acaban de publicar son el resultado de 12 años de trabajo y, con toda la cautela que los propios investigadores apuntan, el último peldaño antes de probar esta técnica en corazones humanos.
Lo que han conseguido Marbán y su equipo es corregir con éxito, y mediante la 'simple' inyección de un gen (TBX18, que genera una proteína implicada en la actividad eléctrica del corazón), las células responsable del latido del corazón en 12 ejemplares que sufría un tipo de arritmia llamada bloqueo cardiaco total.
En lugar de utilizar las pequeñas descargas eléctricas que aplica un marcapasos para conseguir regular el latido del corazón, los investigadores utilizaron un gen para reprogramar un tipo de células cardiacas ordinarias (cardiomiocitos) en las células del corazón responsables del ritmo, también conocidas como 'células marcapasos'.
Esas células, capaces de generar la actividad eléctrica suficiente para que el corazón se contraiga unas 60-90 veces por minuto, se encuentran localizadas en una región cardiaca concreta denominadanódulo sinoauricular, una especie de centro del latido, que se encuentra dañado en las personas con diferentes tipos de arritmias (como la fibrilación auricular o ventricular).


En los animales del estudio, la inyección del gen TBX18 directamente en el corazón, mediante un procedimiento por cateterismo que resultó seguro y poco invasivo, logró revertir con éxito la arritmia auroventricular que los propios investigadores habían provocado a los animales durante un plazo de dos semanas sin necesidad de un marcapasos ."TBX18 está involucrado en el desarrollo de nuestras células marcapasos antes de nacer", explica a EL MUNDO Eugenio Cingolani, uno de los firmantes y director de la Unidad de Arritmias en el Cedars Sinaí.
Como explica el doctor Julián Villacastín, director de la Unidad de Arritmias del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, las células reprogramadas demostraron un correcto funcionamiento cuando los animales realizaban algún tipo de actividad física, incluso con una adaptación al ritmo de los animales mejor que con un marcapasos estándar. "Además, los investigadores demostraron que se trataba de unas células muy obedientes, que no generaron ningún tipo de impulso eléctrico a destiempo ni arritmias que podrían haber llegado a ser mortales en los animales".
Los autores son cautos sobre la aplicación de su descubrimiento en humanos, y no lo consideran una alternativa total al marcapasos, sino quizás más como una transición. Por ejemplo, en pacientes con una infección que no pueden recibir un nuevo marcapasos hasta que remite la infección, o incluso para lograr corregir ciertos defectos cardiacos en fetos, a los que no se puede implantar un dispositivo electrónico. Como anuncia Cingolani, los ensayos clínicos en humanos podrían comenzar en un plazo de dos o tres años; "primero en estos dos grupos de pacientes y después expandiendo la indicación al resto de pacientes que requieren marcapasos".
El doctor Villacastín reconoce que los resultados del experimento son "fantásticos. Aunque no me suelo dejar impresionar fácilmente", bromea este especialista. A su juicio, esta reprogramación directa de las células cardiacas con una técnica tan sencilla (y según Cingolani no más cara que un marcapasos electrónico) daría a los cardiólogos el margen de tiempo justo que necesitan en algunos casos, por ejemplo, mientras remite una infección y pueden implantar un nuevo dispositivo (algo que ocurre en alrededor de un 1% de los casos). "De hecho es probable que éste sea uno de esos avances que se ponen en marcha antes de lo previsto", augura.
Algo más cauto se muestra David Filgueiras, investigador del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), que recuerda que el tratamiento de una infección del marcapasos (una endocarditis) requiere un tratamiento con antibióticos que dura seis semanas. "La duración de la protección de dos semanas que ellos ven, es una limitación del estudio", explica a este periódico; "justo se corta el seguimiento a los animales cuando la protección de las células empieza a descender". Por eso, aunque considera que es un trabajo "muy bien hecho", pide cautela sobre su traslación a humanos. "Habrá que buscar un vector de transcripción cuya protección sea permanente".

Fuente: El Mundo Ciencia





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