El 24 de abril de 1990, el telescopio espacial Hubble fue lanzado a bordo del Transbordador espacial Discovery en la misión STS -31.
Desde entonces ha circundado la Tierra más de 110.000 veces a una velocidad de 17.500 mph. Ha realizado más de 930.000 observaciones, tomó más de 570.000 imágenes de 30.000 objetos celestes. Ha producido más de 45 terabytes de datos, como para llenar casi 5.800 DVDs.
Cerca de 4.000 astrónomos de todo el mundo han utilizado el telescopio Hubble para sondear el universo y se han publicado más de 8.700 artículos científicos ya que se trata de uno de los instrumentos científicos más productivos jamás construídos.
Hemos querido reproducir un video con algunas de las más maravillosas fotos del Universo tomadas por el Hubble.
Un equipo de astrónomos ha captado desde Chile una de esas preciosas imágenes cósmicas que, como ocurre a veces al mirar las nubes, parecen mostrarnos objetos imposibles en el cielo. Se trata de una fotografía de la nebulosa planetaria PN A66 33, más conocida como Abell 33, una hermosa burbuja azul situada a unos 1.500 años luz de la Tierra y creada durante el proceso de envejecimiento de una estrella. Resulta que, de forma casual, la nebulosa está ahora alineada con una estrella (en la imagen, en primer plano), lo que da como resultado un parecido asombroso con un anillo de diamantes. Esta joya cósmica es inusualmente simétrica, con una perfecta forma circular.
El Gobierno apoya la instalación en la isla de Tenerife de uno de lostelescopios de nueva generación, incluidos en la iniciativaCherenkov Telescope Array (CTA), para el estudio del Universo en rayos gamma de alta energía, que ofrecen la información de los fenómenos más violentos y extremos que ocurren en el Universo.
La diputada de Coalición Canaria Ana Oramas ha confirmado que la Secretaría de Estado ya ha trasladado a la presidencia del Resource Board de CTA su interés por que Tenerife albergue el telescopio, "incluido en la hoja de ruta europea de infraestructuras científicas".
En el caso de los telescopios de rayos gamma, pertenecientes al proyecto Cherenkov, habrá simultáneamente un emplazamiento en el hemisferio norte y otro en el sur. En el norte, las opciones que se barajan sonCanarias y Arizona, aunque no se descarta que aparezca otra candidatura.
Supernovas y púlsares
En los últimos años, la astronomía de rayos gamma desde tierra se ha desarrollado enormemente gracias a los resultados obtenidos con la generación actual de telescopios Cherenkov, principalmente con HESS (en Namibia), MAGIC (en La Palma) y VERITAS (en EEUU). Con las alrededor de cien fuentes (TeVCat) detectadas a estas energías, estos telescopios estan arrojando luz sobre los procesos de aceleración de los rayos cósmicos tanto en fuentes de nuestra galaxia (remanentes de supernova, púlsares, sistemas binarios...) como en fuentes extragalácticas (galaxias de núcleo activo).
Según sus impulsores, CTA ofrecerá claras ventajas frente a los telescopios Cherenkov que operan en la actualidad. Se podrá observar fuentes más débiles y más lejanas, ver con más detalle las fuentes conocidas y detectar variaciones de brillo más rápidas.
Para lograr estos ambiciosos objetivos CTA contará con decenas de telescopios de dos o tres tamaños diferentes (red de telescopios) cubriendo una superficie en torno a un kilómetro cuadrado en el hemisferio norte y en torno a diez kilómetros cuadrados en el hemisferio sur.
El Telescopio Espacial Hubble es un proyecto conjunto de la ESA / NASA y fue puesto en orbita el 24 de Abril de 1990 por el transbordador espacial de la misión STS-31 en una órbita baja de la Tierra 600 kilometros por encima del suelo. Durante su curso de la vida del Hubble se ha convertido en uno de los proyectos científicos más importantes de la historia.
El Hubble está logrando que los teóricos se replanteen algunas de sus ideas respecto a la edad del universo. De hecho, la idea actual se encuentra ante una paradoja. Los datos más recientes que ha proporcionado el Hubble, según Wilford, escritor de asuntos científicos del periódico The New York Times, “indican de manera convincente que el universo puede ser mucho más joven de lo que calculaban los científicos. Tal vez no tenga más de ocho mil millones de años”, en vez de los cálculos anteriores, que le asignaban catorce mil millones aproximadamente. El problema radica en que “se da por seguro que algunas estrellas tienen unos doce mil millones de años”.
Desde su lanzamiento, el telescopio ha recibido varias visitas de los astronautas para corregir diversos errores de funcionamiento e instalar equipo adicional. Debido al rozamiento con la atmósfera (muy tenue a esa altura), el telescopio va perdiendo peso muy lentamente, ganando velocidad, de modo que cada vez que es visitado, el transbordador espacial ha de empujarlo a una órbita ligeramente más alta.
La ventaja de disponer de un telescopio más allá de la atmósfera radica principalmente en que ésta absorbe ciertas longitudes de onda de la radiación electromagnética que incide sobre la Tierra, especialmente en el infrarrojo lo que oscurece las imágenes obtenidas, disminuyendo su calidad y limitando el alcance, o resolución, de los telescopios terrestres. Además, éstos se ven afectados también por factores meteorológicos (presencia de nubes) y la contaminación lumínica ocasionada por los grandes asentamientos urbanos, lo que reduce las posibilidades de ubicación de telescopios terrestres.
En principio se pensó traer el telescopio de vuelta a la Tierra cada cinco años para darle mantenimiento, y que además habría una misión de mantenimiento en el espacio en cada periodo. Posteriormente, viendo las complicaciones y riesgos que involucraba hecer regresar el instrumento a la Tierra y volver a lanzarlo, se decidió que habría una misión de mantenimiento en el espacio cada tres años, quedando la primera de ellas programada para diciembre de 1993. Cuando al poco tiempo de haber sido lanzado, se descubrió que el Hubble padecía de una aberración óptica debida a un error de construcción, los responsables empezaron a contar los días para esta primera misión de mantenimiento, con la esperanza de que pudiera corregirse el error en la óptica.
A partir de que en esa primera misión de mantenimiento se instaló un sistema para corregir la óptica del telescopio, sacrificando para ello un instrumento (el fotómetro rápido), el Hubble ha demostrado ser un instrumento sin igual, capaz de realizar observaciones que repercuten continuamente en nuestras ideas acerca del Universo.
El Hubble ha proporcionado imágenes dramáticas de la colisión del cometa Shoemaker-Levy 9 con el planeta Júpiter en 1994, así como la evidencia de la existencia de planetas orbitando otras estrellas. Algunas de las observaciones que han llevado al modelo actual del universo en expansión se obtuvieron con este telescopio. La teoría de que la mayoría de las galaxias alojan un agujero negro en su núcleo ha sido parcialmente confirmada por numerosas observaciones.
En diciembre de 1995, el telescopio fotografió el campo profundo del Hubble, una región del tamaño de una treinta millonésima parte del área del cielo que contiene varios miles de galaxias. Una imagen similar del hemisferio sur fue tomada en 1998 apreciándose notables similitudes entre ambas, lo que ha reforzado el principio que postula que la estructura del Universo es independiente de la dirección en la cual se mira.