La característica mancha de Júpiter, la gran mancha roja, que se trata de una gran tormenta en forma de remolino de un tamaño superior a la Tierra, se está reduciendo. Esta gran mancha conocida desde la década de 1930 está cambiando su forma ovalada a otras más circular según estas nuevas y sorprendentes imágenes del telescopio Hubble, que muestran las diferentes dimensiones de esta mancha tomadas en 1995, 2005 y en 2014, y que ha disminuido en varios miles de kilómetros.
La gran mancha roja de Júpiter es una tormenta anticiclónica, con el aspecto de un ojo rojo profundo inmerso en capas de remolinos de color amarillo, naranja y blanco. Los vientos dentro de esta tormenta se mueven a una grandísima velocidad, llegando a varios cientos de kilómetros por hora.
Desde su descubrimiento se calculó que abarcaría unos 41,000 km en su punto más ancho, siendo lo suficientemente grande como para abarcar cómodamente tres Tierras una al lado de la otra. En 1 979 y 1980 los sobrevuelos del Voyager midieron que la mancha había encogido aproximadamente a 23,335 km de ancho. Ahora el Hubble ha descubierto que es más pequeña que nunca llegando a unos 16,500 km de diámetro.
Algunas observaciones de astrónomos aficionados realizadas a partir del 2012, ya habían revelado un notable aumento en la tasa de disminución de la mancha de hasta 1000 km por año. La razón es aún desconocida, aunque puede verse que la tormenta está siendo alimentada por remolinos muy pequeños y se piensa que pueden ser los responsables de la aceleración de los cambios mediante la alteración de la dinámica interna de la gran mancha roja.
El proyecto ahora de los astrónomos es estudiar los movimientos de estos remolinos al igual que la dinámica interna de la mancha, para determinar cómo se alimenta el vórtice tormentoso.
Esta nueva imagen del Hubble es la más nítida hasta ahora tomada del núcleo de la galaxia espiral Messier 61 . Tomada desde la cámara de alta resolución del Hubble, la parte central de la galaxia se muestra en sorprendente detalle.
También conocida como NGC 4303 , esta galaxia es de unos 100.000 años luz de diámetro , comparable en tamaño a nuestra galaxia , la Vía Láctea. Tanto Messier 61 y nuestra galaxia pertenecen a un grupo de galaxias conocido como el supercúmulo de Virgo , en la constelación de Virgo - un grupo de cúmulos de galaxias que contienen hasta 2.000 galaxias espirales y elípticas en total.
Messier 61 es un tipo de galaxia conocida como una galaxia starburst , que son las que experimentan una tasa muy alta de formación de estrellas , y que intentan agotar su reserva de gas en un período muy corto de tiempo (en términos astronómicos ) . Pero esta no es la única actividad que dentro de la galaxia ; se piensa en en su centro hay un agujero negro supermasivo que está violentamente expulsando radiación.
El 24 de abril de 1990, el telescopio espacial Hubble fue lanzado a bordo del Transbordador espacial Discovery en la misión STS -31.
Desde entonces ha circundado la Tierra más de 110.000 veces a una velocidad de 17.500 mph. Ha realizado más de 930.000 observaciones, tomó más de 570.000 imágenes de 30.000 objetos celestes. Ha producido más de 45 terabytes de datos, como para llenar casi 5.800 DVDs.
Cerca de 4.000 astrónomos de todo el mundo han utilizado el telescopio Hubble para sondear el universo y se han publicado más de 8.700 artículos científicos ya que se trata de uno de los instrumentos científicos más productivos jamás construídos.
Hemos querido reproducir un video con algunas de las más maravillosas fotos del Universo tomadas por el Hubble.
El Gordo es el nombre que en 2012 le dieron al cúmulo de galaxias más masivo que se ha localizado en el espacio profundo, a unos 9.700 millones de años luz de nuestra galaxia. Y ahora sabemos que El Gordo es aún más pesado de lo esperado gracias a los estudios llevados a cabo por un equipo que dirigía el Telescopio Espacial Hubble de la NASA.
Su nombre de catálogo es ACT-CL J0102-4915. Fue descubierto gracias al telescopio espacial de rayos X Chandra de la NASA y al telescopio terrestre ACT (Atacama Cosmology Telescope), ubicado en Chile en enero de 2012. Y según los estudios que ha hecho el equipo de astrónomos de James Jee, de la Universidad de California en la ciudad de Davis (Estados Unidos), utilizando el Hubble, ahora es un 43% más pesado de lo que se había estimado en el año 2012.
La galaxia NGC 5793 es muy peculiar dentro del selectivo grupo de galaxias activas, también denominadas galaxias Seyfert, objetos cuyo núcleo es tan brillante que puede eclipsar al resto de la galaxia, normalmente espiral. Por ello, en algunas ocasiones, los astrónomos no pueden contemplar con claridad el resto de la galaxia salvo su propio núcleo.
El hecho de que galaxias como NGC 5793 tengan un núcleo tan brillante es debido a la existencia de un agujero negro supermasivo, que engulle a nebulosas, planetas y estrellas y que continuamente emite radiación visible e invisible en todas direcciones, de ahí el brillo tan extraordinario del núcleo, normalmente la caída de objetos nebulosos al interior de los agujeros negros hace que estos emitan radiaciones en el ultravioleta o rayos X, invisibles para el ojo humano. Estos agujeros negros pueden tener una masa de 1.000.000.000 de veces la solar. Este tipo de galaxias son como faros en el Universo, pues incrementan la luz normal de una galaxia en decenas, cientos o hasta mil veces.
NGC 5793 es una galaxia espiral situada a 150 millones de años luz de la Vía Láctea, visible con potentes telescopios en la constelación de Libra. Se trata de una galaxia débil en brillo, pues solo alcanza la 13,5 magnitud. Si no fuera por la luz que emite de su núcleo, solo sería observable con los mayores telescopios. Apenas es mayor de 1 minuto de arco en el cielo (1,7Žx 0,6Ž), lo que la hace también una galaxia aparentemente muy pequeña en el firmamento.
Pero esta galaxia, que presenta una gran franja oscura que parece partirla por la mitad, debido al polvo y el gas que se acumulan de forma masiva en los brazos espirales, es motivo de estudios astronómicos por otro curioso y extraño fenómeno que algunas galaxias producen, y en especial NGC 5793.
Se trata de los máseres (amplificador de microondas por la emisión estimulada de radiación). Los láseres (amplificación de la luz mediante emisión estimulada de radiación) son amplificaciones de la luz, por lo que se hacen visibles al ojo humano, mientras que los máseres son una amplificación de la radiación electromagnética de microondas,con lo cual, no se hacen visibles a simple vista y son detectados no por instrumentos ópticos, sino por radiotelescopios. La única diferencia entre un máser y un láser es la longitud de onda de la radiación, que es amplificada.
Esta ampliación de la radiación de microondas se produce en atmósferas planetarias o estelares, cometas, nubes moleculares, en estrellas moribundas o en los alrededores de agujeros negros, por una serie de condiciones que se presentan en el medio interestelar. Para que se produzca un máser, o supermáser como los que se observan en la galaxia NGC 5793, se deben dar dos condiciones inicialmente, una que exista gas suficiente para que sus moléculas puedan ampliar la radiación y además debe existir una importantísima fuente de energía.
Los máseres que se dan más en astronomía son los producidos por el radical hidróxilo, el monóxido de silicio, el metanol y el agua.
Gracias a los máseres, las señales que percibimos como muy débiles de la galaxia NGC 5793 se amplifican, dejando abierto el estudio del medio que rodea a ese máser y localizando perfectamente el acontecimiento que está teniendo lugar en un determinado lugar de la galaxia, en este caso una galaxia muy distante.
Este “truco” de detectar lo invisible fue teorizado por Albert Einsteinen 1917. El físico norteamericano Charles Townes crea el primer máser artificial en 1953, descubrimiento por el que fue premio Nobel en 1964. El primer máser astronómico fue detectado en 1965. En la galaxia NGC 5793 se han detectado másares miles de veces más brillantes que el Sol. Agunos provienen de lugares donde nacen las estrellas.
Miguel Gilarte Fernández es director del Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata (Sevilla) y presidente de la Asociación Astronómica de España.
Un equipo de científicos han logrado, por primera vez, calcular con precisión la velocidad de rotación de una galaxia midiendo los pequeños movimientos de las estrellas que la forman. Los expertos han escogido la cercana Gran Nube de Magallanes para este trabajo, con el que han determinado que la galaxia completa una rotación cada 250 millones años, la misma cantidad de tiempo que tarda el Sol en terminar una vuelta alrededor del centro de la Vía Láctea.
"El estudio de esta cercana galaxia mediante el seguimiento de los movimientos de las estrellas da una mejor comprensión de la estructura interna de las galaxias de disco", ha apuntado el autor principal Nitya Kallivayalil. "Conocer la velocidad de rotación de una galaxia ofrece una idea de cómo se formó y también puede ser utilizada para calcular la masa".
La Gran Nube de Magallanes es uno de los vecinos más cercanos de la Vía Láctea, ubicado a 170.000 años luz de distancia, tiene una barra central pero de forma irregular, lo que sugiere que una vez fue una galaxia espiral como la Vía Láctea.
En el nuevo estudio, publicado en 'Astrophysical Journal' el equipo de investigación utilizó Hubble para medir el movimiento de los cientos de estrellas de la Nube en un período de siete años. Hubble es el único telescopio con instrumentos lo suficientemente precisos como para hacer este tipo de observaciones, según han apuntado los astrónomos de la NASA.
"Esta precisión es crucial, ya que los movimientos estelares aparentes son muy pequeños por la distancia a la galaxia", ha añadido otro de los responsables, Roeland van der Marel. "Se puede pensar en la Nube de Magallanes es como un reloj en el cielo en el que las manecillas toman 250 millones de años para dar una vuelta. Sabemos que las manecillas del reloj se mueven, pero hay que mirar con Hubble durante varios años para poder ver ese movimiento", ha explicado.
Los nuevos datos del Hubble complementan las observaciones anteriores de esta galaxia, considerada por los expertos como "muy importante" por la proximidad con la Vía Láctea.
El Telescopio Espacial Hubble es un proyecto conjunto de la ESA / NASA y fue puesto en orbita el 24 de Abril de 1990 por el transbordador espacial de la misión STS-31 en una órbita baja de la Tierra 600 kilometros por encima del suelo. Durante su curso de la vida del Hubble se ha convertido en uno de los proyectos científicos más importantes de la historia.
El Hubble está logrando que los teóricos se replanteen algunas de sus ideas respecto a la edad del universo. De hecho, la idea actual se encuentra ante una paradoja. Los datos más recientes que ha proporcionado el Hubble, según Wilford, escritor de asuntos científicos del periódico The New York Times, “indican de manera convincente que el universo puede ser mucho más joven de lo que calculaban los científicos. Tal vez no tenga más de ocho mil millones de años”, en vez de los cálculos anteriores, que le asignaban catorce mil millones aproximadamente. El problema radica en que “se da por seguro que algunas estrellas tienen unos doce mil millones de años”.
Desde su lanzamiento, el telescopio ha recibido varias visitas de los astronautas para corregir diversos errores de funcionamiento e instalar equipo adicional. Debido al rozamiento con la atmósfera (muy tenue a esa altura), el telescopio va perdiendo peso muy lentamente, ganando velocidad, de modo que cada vez que es visitado, el transbordador espacial ha de empujarlo a una órbita ligeramente más alta.
La ventaja de disponer de un telescopio más allá de la atmósfera radica principalmente en que ésta absorbe ciertas longitudes de onda de la radiación electromagnética que incide sobre la Tierra, especialmente en el infrarrojo lo que oscurece las imágenes obtenidas, disminuyendo su calidad y limitando el alcance, o resolución, de los telescopios terrestres. Además, éstos se ven afectados también por factores meteorológicos (presencia de nubes) y la contaminación lumínica ocasionada por los grandes asentamientos urbanos, lo que reduce las posibilidades de ubicación de telescopios terrestres.
En principio se pensó traer el telescopio de vuelta a la Tierra cada cinco años para darle mantenimiento, y que además habría una misión de mantenimiento en el espacio en cada periodo. Posteriormente, viendo las complicaciones y riesgos que involucraba hecer regresar el instrumento a la Tierra y volver a lanzarlo, se decidió que habría una misión de mantenimiento en el espacio cada tres años, quedando la primera de ellas programada para diciembre de 1993. Cuando al poco tiempo de haber sido lanzado, se descubrió que el Hubble padecía de una aberración óptica debida a un error de construcción, los responsables empezaron a contar los días para esta primera misión de mantenimiento, con la esperanza de que pudiera corregirse el error en la óptica.
A partir de que en esa primera misión de mantenimiento se instaló un sistema para corregir la óptica del telescopio, sacrificando para ello un instrumento (el fotómetro rápido), el Hubble ha demostrado ser un instrumento sin igual, capaz de realizar observaciones que repercuten continuamente en nuestras ideas acerca del Universo.
El Hubble ha proporcionado imágenes dramáticas de la colisión del cometa Shoemaker-Levy 9 con el planeta Júpiter en 1994, así como la evidencia de la existencia de planetas orbitando otras estrellas. Algunas de las observaciones que han llevado al modelo actual del universo en expansión se obtuvieron con este telescopio. La teoría de que la mayoría de las galaxias alojan un agujero negro en su núcleo ha sido parcialmente confirmada por numerosas observaciones.
En diciembre de 1995, el telescopio fotografió el campo profundo del Hubble, una región del tamaño de una treinta millonésima parte del área del cielo que contiene varios miles de galaxias. Una imagen similar del hemisferio sur fue tomada en 1998 apreciándose notables similitudes entre ambas, lo que ha reforzado el principio que postula que la estructura del Universo es independiente de la dirección en la cual se mira.