viernes, 7 de marzo de 2014

Descubren una guerra de cometas en un sistema cercano

La intensidad de los choques entre las rocas heladas es tan fuerte que una de ellas queda destruida cada cinco minutos

Esta sí que es una guerra galáctica. En los alrededores de la joven estrella cercana Beta Pictoris, situada a 63 años luz de la Tierra, en la constelación austral de Pictor, se está produciendo un catastrófico juego de billar cósmico entre un grupo de cometas que chocan violentamente entre sí. Los impactos son tan fuertes que cada cinco minutos uno de estos cuerpos helados queda totalmente destruido. Los astrónomos se percataron de esta intensa actividad cósmica a través del telescopio ALMA en Atacama (Chile), que descubrió los restos de la demolición, una región sorprendentemente compacta de monóxido de carbono (CO).

«Las moléculas de CO pueden sobrevivir alrededor de una estrella por un breve tiempo, unos 100 años antes de ser destruidas por la radiación UV», afirma Bill Dent, investigador de ALMA y autor principal de la investigación, publicada en Science Express. «Así que a menos que estemos observando Beta Pictoris en un momento muy inusual, el monóxido de carbono observado debe de ser repuesto continuamente».

Los cometas y otros cuerpos helados atrapan grandes cantidades de CO y otros gases en su interior helado. Cuando estos objetos chocan, como es común en el ambiente caótico alrededor de una estrella joven, liberan rápidamente sus gases almacenados . Si estas colisiones se producen al azar en este sistema, entonces el gas estaría distribuido más o menos uniformemente.

Pero las nuevas imágenes de ALMA muestran algo más: un único grupo compacto de carbono a aproximadamente 13.000 millones de kilómetros de la estrella, cerca de tres veces la distancia de Neptuno al Sol. Observaciones anteriores de Beta Pictoris con otros telescopios han revelado que la estrella está rodeada por un gran disco de restos polvorientos y alberga al menos un planeta en órbita a 1.200 millones km.


Un planeta desconocido

Ahora bien, los nuevos datos de ALMA sugieren que puede haber un segundo planeta desconocido en una órbita mucho más lejana. La gravedad de ese mundo podría guiar a millones de cuerpos cometarios en un área relativamente reducida. Un fenómeno similar se observa en nuestro Sistema Solar, en el que el planeta Júpiter mantiene un grupo de los llamados asteroides troyanos en una órbita confinada alrededor del Sol.

«Para obtener la cantidad de CO observada -que es igual a aproximadamente una sexta parte de la masa de los océanos de la Tierra- la tasa de colisiones sería realmente sorprendente, con la destrucción completa de un gran cometa una vez cada cinco minutos», señala Aki Roberge, astrónomo del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, y coautor del artículo. «Para conseguir este número de colisiones, esto tiene que estar muy apretado, un enjambre masivo».

Los astrónomos proponen una posibilidad alternativa para el origen de este enjambre de cuerpos helados; dos planetas helados del tamaño de Marte rompiéndose juntos dentro de los últimos millones de años podrían haber producido los desechos cometarios alrededor de la estrella. Tal acontecimiento, sin embargo, sería raro y hay una baja probabilidad de que pueda haber ocurrido recientemente como para que los restos sigan estando tan concentrados.

Ambas posibilidades, sin embargo, permiten pensar a los que puede haber muchos más planetas en espera de ser encontrados alrededor de Beta Pictoris.

ABC