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sábado, 24 de mayo de 2014

Meteorito en Marte deja un enorme cráter

Meteorito en Marte deja un enorme cráter
NASA/JPL-Caltech/Univ. of Arizona

Un nuevo cráter en Marte fue captado por el Orbitador de Reconocimiento de Marte de la NASA, con un tamaño de 48.5 m por 43.5 m (la mitad de un campo de fútbol) que apareció por primera vez en la primavera de 2012.

Los investigadores creen que el impacto de un meteorito que creó este nuevo cráter fue precedido por una explosión en el cielo de Marte cuando un asteroide chocó contra la atmósfera. Es el mayor cráter de impacto descubierto recientemente y ha sido documentado con imágenes de antes y después. La ráfaga de aire y el impacto oscurecieron  la superficie de Marte de unos 8 km de ancho, es la mancha oscura que aparece en las imágenes tomadas por la cámara meteorológica de la nave MARCI (Mars Color Imager).

Bruce Cantor, de Malin Space Science Systems, notó una mancha oscura poco visible cerca del Ecuador del planeta hace unos dos meses. "No era lo que estaba buscando, yo estaba realizando mi monitoreo del clima habitual y algo me llamó la atención", dijo.

Cantor comenzó a examinar imágenes anteriores encontrando que la mancha oscura estaba presente hace un año, pero no hace cinco años. Finalmente determinó que el impacto se produjo entre el 27 y el 28 marzo 2012.


La imagen tomada por la cámara de alta resolución HiRISE a bordo del MRO, reveló más de una docena de cráteres más pequeños cerca de los dos mayores, muy posiblemente creados por trozos del asteroide o impactos secundarios del material expulsado de los cráteres principales durante el impacto. Los científicos explican que el objeto que produjo el impacto media alrededor de 3 a 5 m de largo. Debido a que Marte tiene mucho menos atmósfera que la Tierra, los meteoritos tienen más probabilidades de penetrar en la superficie y causar cráteres más grandes.







viernes, 4 de abril de 2014

Un paracaidista, ¿a punto de ser golpeado por un meteorito en pleno vuelo?

El deportista grabó el paso de la pequeña roca con una cámara colocada en su casco, según la televisión noruega



Cuando uno observa el vídeo sobre estas líneas no puede evitar pensar que se trata de un montaje o de que existe alguna explicación alternativa, porque las imágenes son realmente impactantes. Pero de ser cierto, sería la primera vez que los restos de un meteorito son filmados justo después de desintegrarse en el cielo.
El paracaidista noruego Anders Helstrup realizaba uno de sus saltos desde un pequeño avión que despegó de Hedmark cuando una roca de unos 5 kilos pasó volando a gran velocidad a su lado, a unos 1.200 metros de altura. Durante la caída libre, el deportista no se percató de lo ocurrido, pero resulta que había grabado la escena con una cámara colocada en su casco. Cuando visionó la grabación, descubrió algo que no debería estar ahí.
Los hechos ocurrieron en 2012, pero la televisión pública noruega NRKacaba de hacer públicas las imágenes. Según la cadena, el geólogo Hans Amundsen cree que, en efecto, la roca es un meteorito,probablemente un fragmento de uno mayor que estalló a unos 20 km de altura sobre el paracaidista. «No puede ser otra cosa. Es la forma típica de los meteoritos», dice Amundsen. Sin embargo, la roca no ha aparecido. Helstrup intentó buscarla por su cuenta e incluso puso sobre aviso al Museo Geológico de Oslo, el Centro Espacial Noruego y la red noruega de búsqueda de meteoritos. Dio con una que creyó podía ser el meteorito, pero cuando la puso en manos de los expertos, «se rieron», revela a NRK.
La historia parece bastante increíble. De ser cierta, sería la primera vez que se filma un meteorito en su caída durante la fase de «vuelo oscuro», justo después de que se destruye en el contacto con la atmósfera, se enfría y sobreviven algunos fragmentos no luminosos.
El astrofísico noruego Pal Brekke ha confirmado a la web especializadaUniverse Today que el caso es real, y que se hace público con la intención de reclutar a más gente para buscar el meteorito. De momento, y sin que la supuesta roca aparezca, el vídeo hace furor en las redes sociales.

lunes, 24 de febrero de 2014

Explosión en la Luna

El impacto de un meteorito, registrado por astrónomos españoles, dejó un cráter de 40 metros y fue tan brillante que pudo verse a simple vista desde la Tierra

Observan la mayor explosión en la Luna jamás registrada
Destello de la explosión
UNIVERSIDAD DE HUELVA/IAA-CSIC

La Luna recibe con asiduidad el impacto de meteoritos, que han deformado su superficie desde sus orígenes hace 4.500 millones de años hasta darle el aspecto de queso Gruyère que popularmente se le atribuye hoy. Como no tiene atmósfera que la proteja, cualquier objeto, aunque sea pequeño, puede dejar en ella una nueva cicatriz. Por este motivo, los astrónomos escrutan nuestro satélite natural en busca de destellos que revelen nuevas colisiones. En marzo del pasado año, investigadores de la NASA observaron la mayor explosión jamás registrada hasta entonces, provocada por el choque de un objeto de 40 kilos.

Tan solo unos meses después, el 11 de septiembre de 2013, investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y de la Universidad de Huelva detectaron gracias al programa de observación MIDAS, que vigila la superficie lunar con dos telescopios desde Sevilla y Toledo, otra explosión al menos tres veces más potente, equivalente a la detonación de unas quince toneladas de TNT, quepodría haber sido observada desde la Tierra sin ayuda de telescopios ni prismáticos. También la anterior, pero esta vez el fogonazo era mucho más largo y brillante, y la roca, diez veces más pesada. Lo acaban de anunciar en la revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

La nueva roca, de unos 400 kilos, el peso de un coche pequeño, y un diámetro comprendido entre 0,6 y 1,4 metros, chocó contra la Luna a una velocidad de unos 61.000 km por hora en la zona conocida como Mare Nubium (Mar de las Nubes), una antigua cuenca de lava solidificada con una extensión similar a la de la Península Ibérica. El golpetazo produjo un cráter de 40 metros de diámetro y, debido a sus altas velocidades, se evaporó casi súbitamente, provocando una rápida elevación de la temperatura que generó un resplandor tan brillante que cualquiera que en ese momento hubiera estado observando la Luna -atentamente, eso sí-, habría podido verlo. Por lo general, estos destellos apenas duran una fracción de segundo, pero este tardó ocho en apagarse. Casi tuvo la magnitud de la estrella Polar.

Los investigadores desconocen la procedencia de este objeto, aunque probablemente es parte de un cometa o un asteroide. El experto advierte de que «si hubiera caído en la Tierra, es posible que parte habría podido sobrevivir a la atmósfera y producido un meteorito, provocando un estruendo y alguna rotura de cristales, pero nada comparado con lo que ocurrió hace un año en Rusia», en relación con la explosión producida sobre los cielos de Chelyabinsk.



Evolución del destello tras el impacto, solo los dos primeros segundos
UNIVERSIDAD DE HUELVA/IAA-CSIC


Según los investigadores, la frecuencia con la que se producen los impactos contra nuestro planeta de rocas de un tamaño similar a esta de la Luna es casi diez veces más alta de lo que hasta ahora pensaba la comunidad científica. Lo que ocurre es que el mundo en el que vivimos posee una atmósfera protectora que provoca que la mayoría de estos objetos exploten en el cielo, pero la Luna carece de este escudo, así que hasta las rocas más pequeñas pueden chocar contra su superficie y dejar un cráter como recuerdo.

martes, 18 de febrero de 2014

¿Por qué el asteroide de esta madrugada ha llamado tanto la atención?

ABC.ESABC_CIENCIA / MADRID - Día 18/02/2014 - 11.51h


La roca solo ha sido una más de las muchas que han pasado cerca de la Tierra en febrero y ni siquiera la más grande, pero su coincidencia con el aniversario del meteorito de Chelyabinsk la ha hecho muy popular

La aproximación a la Tierra de un asteroide del tamaño de dos o tres campos del fútbol la pasada madrugada del 17 al 18 de febrero considerado «potencialmente peligroso» ha recibido la atención de las principales agencias de noticias y medios de todo el mundo (así lo contamos en ABC.es). Es cierto que la roca, llamada 2000 EM26, se paseó por nuestro vencindario cósmico a una velocidad de 12.37 km/s, pero eso no la hace muy especial. Media docena de pedruscos parecidos han pasado en febrero a distancias similares, casi nueve veces más lejos de lo que la Luna está de nosotros, lo que no puede causar ningún daño. Incluso ha habido uno de ellos, denominado 2006 DP14, cuyo tamaño es cuatro veces mayor. Entonces, ¿por qué todos los focos han apuntado hacia esta última? «La repentina atención a 2.000 EM26 es desproporcionada en relación con su singularidad o potencial real», afirman desde la web especializada Spaceweather.com.

Posiblemente, la roca esté bajo lo que podríamos llamar el «efecto Chelyabinsk» ya que su paso ha coincidido muy cerca en el tiempo con el aniversario del meteorito que explotó sobre los cielos de la ciudad rusa el 15 de febrero de 2013, el de mayor intensidad desde el evento Tunguska, en 1908. La onda expansiva de la explosión rompió cristales, sacudió edificios e incluso abatió a personas en más de 50 poblaciones del área de impacto, unos 90 km. de extensión en el mismo sentido que la trayectoria. El bólido brilló más que el propio Sol, algo que pudo ser recogido por decenas de cámaras. Cerca de las tres cuartas partes del meteoroide original se evaporaron y solo una pequeña parte, con una masa de entre 4.000 y 6.000 kg, cayó al suelo en forma de meteoritos. El mayor, de unos 650 kg, fue recuperado del fondo del lago Chebarkul un tiempo después.

Por si fuera poco, ese mismo 15 de febrero de 2013, otro asteroide, el 2012 DA14, se acercó a 27.650 km de la Tierra. Se trataba del más cercano de ese tamaño que ha podido ser observado hasta ahora. Este, sin embargo, pasó de largo.

Visto en directo

2.000 EM26 ha estado muy lejos de acercarse tanto y mucho menos de provocar ningún daño en nuestro planeta. Sin embargo, ha supuesto una buena oportunidad para que los amantes de la astronomía pudieran observar el cielo en su búsqueda. El evento fue seguido en directo por internet por las cámaras de Slooh, una web de observadores del espacio que utiliza telescopios terrestres de diferentes partes del mundo, entre ellos el del Teide en Canarias. (Puedes ver aquí la retransmisión del evento).

Al mismo tiempo, cada roca que pasa cerca es una advertencia. «Seguimos descubriendo este tipo de asteroides potencialmente peligrosos, algunas veces apenas unos días antes de que llegue al punto más cercano a la Tierra», apuntaba Paul Coz, director técnico y científico de Slooh. «Necesitamos encontrarlos antes de que ellos nos encuentren a nosotros». Y ese momento, es una cuestión de probabilidades, sin ninguna duda, llegará. De los más de 600.000 asteroides que se conocen en nuestro Sistema Solar, unos 10.000 están catalogados como NEOs (Objetos Próximos a la Tierra), lo que significa que sus órbitas pasarán cerca de la de nuestro planeta.

sábado, 15 de febrero de 2014

Un gran asteroide rozará la Tierra el 18 de febrero



Un asteroide del tamaño de tres campos de fútbol pasará cerca de la Tierra la noche del 17 al 18 de febrero.

Los científicos estiman que el asteroide 2000 EM26, que se aproximará dentro de unos días como si conmemorara la 'visita' de su 'hermano' que rozó la Tierra el 15 de febrero del año pasado y la caída del meteorito en Rusia, tiene unos 270 metros de diámetro y navega en el espacio con una velocidad de unos 12 kilómetros por hora.

Sin embargo, aseguran los astrónomos, no hay por qué preocuparse: el punto más cercano a la Tierra de su camino, que el astro alcanzará a las 02:00 GMT, estará a una distancia que equivale a unas 8,8 veces la longitud entre nuestro planeta y la Luna.

Los que quieran ver este evento, podrán hacerlo en línea en esta página.

lunes, 3 de febrero de 2014

Fin de la discusión: un meteorito mató a los dinosaurios

Científicos consiguen determinar con una exactitud sin precedentes tanto la fecha del impacto como la de la desaparición de los dinosaurios. ¡Y coinciden!


Un grupo de investigadores norteamericanos, británicos y holandeses  publicaron en Science un estudio que demuestra, de forma definitiva, que la desaparición de los dinosaurios coincidió casi exactamente en el tiempo con el impacto de un gran meteorito contra la Tierra. Los nuevos datos ponen fin a una discusión científica que dura ya más de tres décadas.

El enigma de la desaparición de los dinosaurios se parece, a menudo, a una novela policiaca. ¿Quién fue el culpable? ¿Quizá un cometa o un asteroide? ¿O fueron más bien una serie de monstruosas erupciones volcánicas o, incluso, un repentino cambio climático? A pesar de que muchas pruebas incriminan al "visitante espacial", otros estudios no menos sesudos dudan de que las fechas del impacto coincidan con las de la extinción. Y la discusión, después de más de tres décadas, sigue sin que ninguna teoría se imponga definitiva y claramente sobre las demás.

Ahora, y en un intento de zanjar la cuestión de una vez por todas, un equipo de investigadores del Centro Geocronológico de Berkeley (BGC), en la Universidad de California, junto a otros científicos de Holanda y Reino Unido, ha conseguido determinar con una exactitud sin precedentes tanto la fecha del impacto como la de la desaparición de los dinosaurios. Y el resultado es que ambas cosas sucedieron hace exactamente 66 millones de años. Y, además, prácticamente al mismo tiempo.

Las fechas de ambos acontecimientos, en efecto, están tan próximas que los investigadores no dudan de que un gran cometa o asteroide fuera, totalmente o por lo menos en gran parte, responsable de la gran extinción que marcó el límite entre el Cretácico y el Terciario.

El impacto fue, claramente, la gota final que empujó a la Tierra más allá del punto de inflexión", afirma Paul Renne, director del BGC. "Hemos demostrado que los dos hechos (la colisión y la extinción), estuvieron completamente sincronizados y que, por consiguiente, el impacto jugó claramente un papel muy destacado en la extinción, aunque probablemente no fue su única causa".

Las nuevas fechas aclaran, por fin, la confusión sobre si el impacto realmente ocurrió antes o después de la extinción, que se caracterizó por la súbita desaparición en el registro fósil de todo resto de dinosaurio terrestre y también de un gran número de criaturas marinas. La nueva fecha del impacto, 66.038.000 años, está dentro de los mismos márgenes de error que la fecha de la extinción, lo que hace ambos acontecimientos puedan considerarse como simultáneos.

La extinción de los dinosaurios se achacó por primera vez al impacto de un cometa o asteroide en 1980, cuando Luis Alvarez, de la Universidad de Berkeley, y su hijo Walter, demostraron que en los estratos geológicos que marcan el límite K-T (la "frontera" entre los periodos Cretácico y Terciario) había una fina capa de iridio, un material negruzco y que aquí, en la Tierra, sólo se encuentra en determinadas clases de meteoritos. Padre e hijo llevaron a cabo prospecciones en varias regiones del mundo, y en todas ellas encontraron la misma capa. Concluyeron entonces que, hace unos 65 millones de años, justo al final del Cretácico, un enorme asteroide (lo suficientemente grande como para que sus restos se depositaran por todo el planeta) debió de chocar contra la Tierra.

Más tarde, durante unas prospecciones petrolíferas en el Golfo de México, se descubrió un cráter submarino de casi 180 km. de diámetro, justo frente a las costas de Yucatán. Unas dimensiones compatibles con el impacto de un meteorito de unos diez km. de diámetro. La antiguedad del cráter, además, se determinó en 65 millones de años.

Era la pieza que faltaba para completar el rompecabezas de Luis y Walter Alvarez. Ese meteorito era, en efecto, el candidato perfecto para ser el responsable de la misteriosa capa de iridio que envolvió al mundo en aquella lejana época. Cuando cayó, el enorme meteorito debió levantar una cantidad masiva de escombros y residuos que fueron lanzados a la atmósfera y que rodearon por completo la Tierra, depositándose después poco a poco por todas partes en forma de tectitas (pequeñas esferas cristalinas formadas en los impactos) y de una fina capa de polvo negruzco y muy rico en iridio.

A partir de ahí comenzaron las discusiones. Otros investigadores tenían ya a sus propios "culpables" de la extinción. Pero sobre todo comenzó una auténtica carrera para comprobar si, efectivamente, el impacto y la desaparición de los dinosaurios coincidían en el tiempo. Esa era la clave para saber lo que realmente ocurrió.

En 1993, otro grupo de investigadores de Berkeley determinó que la fecha de la extinción de los dinosaurios coincidía, más o menos, con la del impacto del meteorito. Pero Renne, al recalibrar ahora esos mismos datos, descubrió que, en realidad, indicaban una fecha muy anterior, en concreto 180.000 años antes de la caída del meteorito.

"Todos han mirado siempre a la edad del límite KT y la han comparado con las edades obtenidas de las tectitas y las rocas fundidas del cráter, pensando que eran más o menos de la misma edad. Pero no lo son, y difieren en 180.000 años. Así que me di cuenta de que ahí había unn gran problema".

Un cambio en el clima
Así que Renne decidió volver a empezar. Utilizando la técnica de datación argón-argón dató una serie de tectitas de Haití, determinando su edad con una gran exactitud. Una edad que coincidía con la de cenizas volcánicas de la formación de Hell Creek, en Montana, un lugar muy rico en fósiles de dinosaurio y uno de los mejores del mundo para estudiar las especies fósiles que había antes y después de la extinción. La fecha determinada por Renne para la extinción de los dinosaurios apenas si difería de la del impacto en 11.000 años, nada si se compara con el "más menos un millón" de las dataciones anteriores.

Sin embargo y a pesar de la coincidencia casi perfecta entre ambas fechas, Renne se muestra precavido y asegura que eso no quiere decir que el impacto sea la única causa de la desaparición de los dinosaurios. Un cambio dramático en el clima durante el millón de años anterior también consiguió llevar, con toda probabilidad, a un buen número de especies hasta el borde mismo de la extinción. Y el impacto del meteorito fue el que las empujó hacia el precipicio.

Renne y sus colegas también estudiaron las fechas de las rocas por encima del límite KT, y concluyeron que el ciclo de carbono en la atmósfera terrestre volvió a la normalidad unos 5.000 años después del impacto, mucho más rápido que en los océanos, que tardaron entre 1 y 2 millones de años volver a la normalidad. Renne atribuye este hecho a una lenta recuperación de los patrones de circulación oceánica.