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miércoles, 19 de marzo de 2014

Crecen los conflictos ecológicos y las injusticias ambientales en la Tierra

En la Tierra hay actualmente más de 2.000 conflictos ecológicos, al menos 32 de ellos en España, un número que va creciendo al mismo tiempo que se multiplican las injusticias medioambientales provocadas por la demanda de energía y materiales de las clases medias y altas de las sociedades avanzadas.
<p>Imagen de una planta térmica. EFE/Georgi Livocski</p>
Imagen de una planta térmica. EFE/Georgi Livocski
Esta es una de las conclusiones del “Atlas Global de Justicia Ambiental” que un equipo internacional de expertos, coordinados por investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), presentará hoy en la Delegación del Programa de la Naciones Unidas para el Medio Ambiente en Bruselas.
El “Atlas Global de Justicia Ambiental” es una plataforma interactiva de mapas que analiza más de un millar de conflictos ecológicos en el mundo, un proyecto que quiere documentar 2.000 casos en el año 2015.
El atlas es el resultado del proyecto europeo ‘Environmental Justice Organizations, Liabilities and Trade’ (EJOLT), dirigido por el catedrático de Economía de la UAB, Joan Martínez Alier, con la participación de 23 universidades de 18 países.
El atlas, elaborado entre activistas y académicos, aporta evidencias sobre “los desequilibrios estructurales de poder en la economía global”.
“El atlas muestra cómo los conflictos ecológicos están aumentando en el mundo por las demandas de materiales y energía de la población de clase media y alta, y las comunidades que reciben el mayor impacto son pobres, a menudo indígenas, y no tienen poder político para acceder a la justicia ambiental y a los sistemas de salud”, ha comentado Martínez Alier.
Según el profesor de Economía, “el mapa muestra tendencias preocupantes, como la impunidad de las compañías que cometen delitos medioambientales o la persecución de los defensores ambientales, pero también inspira esperanza”.
Operarios de limpieza retiran restos de fuel en una playa de Asturias. EFE/Juan González
Entre las historias de destrucción ambiental y de represión política que se analizan en el atlas se describen un 17% de los casos en los que se han ganado juicios legales, proyectos que se cancelan y bienes comunes que han retornado a la comunidad, según Leah Temper, investigadora del ICTA UAB y coordinadora del atlas.
La plataforma on-line del atlas permite buscar y filtrar entre un centenar de campos para visualizar los conflictos -nucleares, de residuos tóxicos, de agua, mineros…- por tipo de mercancía, compañía o país.
El inventario de los casos de conflicto ambiental facilita, según sus autores, la búsqueda de información, la interacción entre grupos de trabajo afines y el aumento de la visibilidad de los conflictos.
Una de las conclusiones del proyecto y del atlas es que los movimientos sociales de justicia ambiental de base “son clave para conseguir que las formas de consumo y producción sean más justas, equitativas y menos perjudiciales”.
Según Temper, “sólo cuando las comunidades se planten contra la contaminación, gobiernos y empresas cambiarán su comportamiento”.
El atlas documenta 32 conflictos ecológicos en España relacionados con incineradoras e infraestructuras de energía eléctrica y combustibles fósiles, minería, proyectos urbanísticos, infraestructuras portuarias y aeroportuarias y casos sobre conservación de la biodiversidad.
El proyecto de mega-infraestructuras en el aeropuerto de Ciudad Real, la línea eléctrica de alta tensión de Girona, la construcción de Eurovegas, la protección del lobo ibérico o la planta de cemento de Montcada i Reixac (Barcelona) son algunos de los conflictos en territorio español que aparecen reflejados en el Atlas. EFEFuturo

viernes, 14 de febrero de 2014

Gran paso adelante para la generación ilimitada de energía

La noticia de que científicos en California han logrado producir energía por primera vez en un laboratorio mediante fusión nuclear alimenta la esperanza de que el proceso sirva para generar energía sin límites en el futuro.
<p>Una caja metálica llamada Hohlraum sostiene la cápsula de combustible para los experimentos de fusión nuclear. Foto de Eduard Dewald / LLNL</p>
Una caja metálica llamada Hohlraum sostiene la cápsula de combustible para los experimentos de fusión nuclear. Foto de Eduard Dewald / LLNL

Los científicos del centro de ignición del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, que forma parte del Departamento de Energía y alberga las mayores instalaciones de láser del mundo, con 192 aparatos que ocupan el espacio de un estadio de fútbol, acaban de revelar sus logros en la revista Nature.
Durante el experimento en septiembre pasado, los investigadores dirigieron la energía del láser más potente del mundo a un objetivo del tamaño de un guisante ubicado en el interior de una pequeña lata dorada, lo que desencadenó una reacción de fusión que liberó una enorme cantidad de energía durante una fracción de segundo.
El láser tiene la capacidad de proyectar brevemente sobre su objetivo más energía que la que se usa en un determinado momento en todo Estados Unidos.
El experimento logró replicar el poder del sol, que irradia energía gracias a las reacciones de fusión que se producen en su núcleo y en las que los átomos de hidrógeno se transforman en helio.
El centro nacional de ignición de California, en el que el gobierno ha invertido 5.300 millones de dólares, nació con el objetivo de producir fusión nuclear, un proceso en el que los átomos de hidrógeno se comprimen hasta que se fusionan en átomos de helio, al igual que ocurre en el sol.
El éxito de septiembre se repitió durante un segundo experimento en noviembre, según explicó a Nature Omar Hurricane, físico del laboratorio californiano y principal autor del artículo publicado en la revista.
En ambos casos, la fusión de hidrógeno generó más energía que la que se inyectó inicialmente para favorecer el proceso, aunque los expertos recuerdan que el sistema de láseres es poco práctico porque solo alrededor del 1% de la energía inicial alcanza el hidrógeno.
Aun así, tanto los investigadores que forman parte del proyecto, como la comunidad científica en general y los medios de comunicación, calificaron lo ocurrido como un gran paso adelante.
“Por primera vez hemos obtenido más energía en el combustible que la que inyectamos” al usar esta técnica, afirmó Hurricane en declaraciones al diario The Wall Street Journal.
Pese al avance, los investigadores están todavía lejos de lograr lo que se conoce como ignición, que permite generar más energía que la consumida en una cadena auto-sostenible y sin la cual el proceso de generación energética mediante fusión no sería práctico.
El laboratorio no consiguió alcanzar en septiembre de 2013 su objetivo de lograr ignición termonuclear, en la que la reacción es autosostenible y genera toda la energía que sea necesaria para operar los láseres.
El proceso es similar al de encender una cerilla para quemar una pila de madera.
Durante los experimentos de septiembre y noviembre, gran parte de la energía se disipó y no logró alcanzar el combustible.
Aun así, representa el primer logro concreto tras años de fracasos y promesas fallidas y ofrece un modelo concreto de cómo podría funcionar un reactor de fusión nuclear.

La esperanza del láser

Estados Unidos probó la primera bomba de hidrógeno en 1952, que generó una gran cantidad de energía mediante la fusión de átomos, pero esa generación se produjo toda de una vez.
Lo que se busca con los láseres es crear una reacción mucho más pequeña y manejable.
La esperanza de los científicos es que este proceso conduzca en última instancia a una generación abundante de energía limpia, que podría reemplazar a los combustibles fósiles y la fisión nuclear y sus peligrosos residuos radiactivos.
Las plantas nucleares actuales generan electricidad mediante fisión, que involucra la separación de los átomos. En la fusión, los núcleos atómicos se comprimen en un ambiente de gran calor y presión para generar energía.
Entre los aspectos más esperanzadores de los experimentos realizados en septiembre y noviembre figura el hecho de que el núcleo del helio generado por la explosión de la fusión inicial calentó los átomos de hidrógeno próximos.
En la actualidad solo una pequeña parte del hidrógeno se fusiona y para que el sistema del láser sea efectivo, las reacciones de fusión tendrían que propagarse al resto del combustible de hidrógeno. EFE