De las cientos de millones de personas que sufren de depresión en todo el mundo, cerca del 30% no responde a la medicación o las terapias psicológicas.
Ahora, un casco que envía impulsos electromagnéticos ha demostrado ser prometedor, según un estudio hecho en Dinamarca y publicado en la revista Acta Neuropsychiatrica.
La clave está en que el nuevo dispositivo ataca a las células de la sangre que no funcionan bien en el cerebro.
En pruebas clínicas, dos tercios de los voluntarios informaron que sus síntomas desaparecieron y que tras una semana las mejoras en el estado de ánimo eran notables.