Centímetro a centímetro nuestros huesos son más fuertes que el acero.
Entonces, ¿por qué la gente siempre se los rompe? Es porque los huesos también son livianos y flexibles, y la física detrás de la velocidad y el ángulo de los golpes hacen que la carne picada sea más fuerte. Es por eso que un experto en karate puede romper el ladrillo con su mano, pero también podría romperse un dedo después de resbalar sobre el hielo. Las compresiones torácicas realizadas demasiado rápido en alguien con paro cardíaco pueden romper una costilla. Hecho despacio, no hay problema.

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La fuerza y la flexibilidad del hueso han asombrado a los científicos durante décadas. Un artículo publicado hoy en Science llega a la médula de por qué el hueso es tan especial.