Translate - Traductor

miércoles, 26 de marzo de 2014

Descubren el primer asteroide con anillos dentro del Sistema Solar

La roca Cariclo es el objeto más pequeño encontrado con estas características, que hasta ahora solo se habían visto en planetas gigantes como Saturno

Descubren el primer asteroide con anillos dentro del Sistema Solar
Recreación de los anillos
Un equipo internacional de investigadores del que han formado parte miembros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha detectado dentro del Sistema Solar algo nunca visto, un asteroide rodeado por un par de anillos. El hallazgo supone toda una sopresa, ya que, hasta ahora, los sistemas de anillos, uno de los espectáculos más hermosos del cielo, solo se habían encontrado alrededor de planetas gigantes, como Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. El origen de estos nuevos aros cósmicos, particularmente densos y estrechos, es todavía un misterio, pero los científicos creen pueden ser el resultado de una colisión que terminara por crear un disco de escombros. Los resultados se publica esta semana en la revista Nature.
Descubren el primer asteroide con anillos dentro del Sistema Solar
Desde dentro de los anillos
Cariclo, nombre que ha recibido este asteroide en castellano, tiene unos 250 kilómetros de diámetro y se encuentra situado entre Saturno y Urano. Sus dos anillos, de gran densidad y separados por una zona estrecha y oscura, tienen 7 y 5 kilómetros de anchura respectivamente. El hallazgo ha sido posible gracias a la observación, desde ocho enclaves distintos, del paso de Cariclo por delante de una estrella en junio de 2013. «No estábamos buscando un anillo y no creíamos que cuerpos pequeños como Cariclo los tuvieran, por lo que el descubrimiento ha sido toda una sorpresa», afirma Felipe Braga-Ribas, del Observatorio Nacional/MCTI en Río de Janeiro, Brasil.
«Pensábamos que lo que habíamos detectado alrededor de Cariclo se debía a material que este planeta menor pudiera expulsar a chorros, como hacen los cometas. Sin embargo, tras dar muchas vueltas, vimos que el material se distribuía en forma de elipse, formando un anillo como el de Saturno», explica José Luis Ortiz, del Instituto de Astrofísica de Andalucía.

Hielo de agua

Cariclo es el mayor de una población de objetos conocidos comocentauros, que se distribuyen en una extensa región entre Júpiter y Neptuno y que comparten características tanto con los cometas como con los asteroides. Entre 1997 y 2008, Cariclo mostró un, hasta el momento, inexplicable descenso de brillo acompañado de la desaparición de la señal que indica la presencia de hielo.
«Creemos que el hielo de agua no se encuentra en la superficie de Cariclo, sino en su sistema de anillos. Cuando no se detectó el hielo fue precisamente en un periodo en el que los anillos se hallaban de canto, de forma que apenas se veían porque son muy finos. Sabemos que los anillos de Saturno están formados por hielo de agua en un gran porcentaje, así que los de Cariclo serían una versión pequeña», apunta René Duffard, también del Instituto de Astrofísica de Andalucía.

Puede tener una luna

Los astrónomos creen que estos anillos pudieron haberse formado a partir de los restos generados tras una colisión. Los restos quedaron confinados en los dos anillos. Por este motivo, es muy probable que el asteroide tenga, al menos, «una pequeña luna esperando a ser descubierta». Una secuencia de acontecimientos como esta, pero a una escala mucho mayor, podría explicar el nacimiento de nuestra propia Luna en los inicios del Sistema Solar, así como el origen de muchos otros satélites alrededor de planetas y asteroides.
«Aunque el hallazgo de anillos en un planeta menor parece apuntar a que se trata de estructuras más comunes de lo que se pensaba, por ahora Cariclo constituye un objeto excepcional», concluye Duffard.

lunes, 24 de marzo de 2014

Identifican un gen implicado en un cáncer de ovario muy raro y agresivo

Una investigación en la que han participado científicos del Hospital de Sant Pau y de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), ha identificado un gen, el denominado ‘SMARCA4′, que está implicado en la génesis de un tumor ovárico muy raro y agresivo que afecta principalmente a niñas y mujeres jóvenes.

<p>Esquema de la proteína SMARCA4 que muestra la ubicación de las alteraciones tumorales. Imagen facilitada por Nature Genetics.</p>
Esquema de la proteína SMARCA4 que muestra la ubicación de las alteraciones tumorales. Imagen facilitada por Nature Genetics.
El hallazgo, que ha publicado la revista “Nature Genetics”, se ha realizado en una investigación genética sobre el carcinoma de células pequeñas de tipo hipercalcémico, que es un cáncer de ovario muy raro, de origen desconocido y curso clínico muy agresivo, que ocurre siempre en niñas y mujeres jóvenes.
Se trata, según ha informado la UAB, de un tumor de células pequeñas diploides mal diferenciadas de aspecto epitelial pero de naturaleza mal definida.
En la mayoría de casos, el tumor ya se encuentra diseminado en el abdomen en el momento del diagnóstico y el 75 % de las pacientes no sobrevive dos años y no responde al tratamiento quimioterápico.
Para aclarar las alteraciones genéticas subyacentes en esta rara forma de cáncer ovárico, los investigadores hicieron una secuenciación genética masiva en muestras de tumores y sangre periférica de 12 pacientes, así como en una línea de cultivo celular.
En el estudio se identificaron mutaciones que inactivan el gen ‘SMARCA4′, un remodelador de la cromatina, en el 75 %, nueve de las doce, de las pacientes con carcinoma.
Además, los investigadores encontraron una pérdida de la proteína ‘SMARCA4′ en el 82 % (14 de 17) de los carcinomas ováricos de células pequeñas, pero sólo en el 0,4 % (2 de 485) de otros tumores ováricos.
Estos hallazgos son lo que han sugerido a los investigadores que el gen ‘SMARCA4′ está implicado en la génesis del tumor y que es un factor clave en la carcinogénesis y, por lo tanto, susceptible de diana terapéutica.
El trabajo ha sido liderado por los grupos del “Translational Genomics Research Institute” (TGen) de Arizona (EEUU), del Department of Pathology and Laboratory Medicine de la Unversidad de Columbia Británica y del Centre for Translational and Applied Genomics British Columbia Cancer Agency de Vancouver (Canadá).
Los doctores Emanuela D’Angelo y Jaime Prat, del Servicio de Anatomía Patológica del Hospital de Sant Pau y del Departamento de Ciencias Morfológicas de la UAB, han contribuido con uno de los casos estudiados y en la actualidad colaboran en el diseño de nuevos proyectos que incluyen 22 casos adicionales procedentes del archivo de consultas del doctor Prat. 

El curioso e íntimo tatuaje de una momia de hace 1.300 años

Un grupo de investigadores del Museo Británico ha descubierto un grabado del Arcángel Miguel en el muslo interno de una mujer momificada del año 700

Antepasados sí, pero no anticuados. Un estudio científico llevado a cabo en el Museo Británico ha demostrado que una momia con más de1.300 años de edad descubierta en Sudán tenía en el interior de su muslo derecho un tatuaje con la forma del Arcángel Miguel, una revelación pionera para un resto arqueológico de esta época.
El grabado pertenece a una momia cuyos restos fueron hallados hace menos de siete años. Su dueña fue una mujer de entre 20 y 35 años que falleció en torno al año 700 en una comunidad cristiana del Nilo y que fue enterrada con ropa de cama fabricada con lana. Sin embargo, por lo que más destaca el cuerpo es por su excepcional estado de conservación, algo que ha permitió descubrir en un breve período de tiempo todos los secretos de esta joven milenaria.
El tatuaje, concretamente, representa según los expertos al Arcángel Miguel, presente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento y cuya imagen ha sido hallada previamente en iglesias de la época y en tablas de madera, aunque nunca en un grabado en el cuerpo humano. «Es la primera evidencia de un tatuaje de estas características en este período. Este es un hallazgo muy raro», ha destacado uno de los investigadores al diario «Daily Telegraph».
Por otro lado, los investigadores no han sabido determinar el uso del grabado ni si su dueña lo tendría expuesto o no al resto de los nativos, aunque han señalado que podría tener una finalidad de protecciónante lo desconocido. «Solo podemos especular con su utilidad», ha señalado uno de los expertos. Con todo, sí han destacado que los órganos de la momia se encuentran en perfecto estado, algo extraño, pues las partes internas del cuerpo solían extraerse para favorecer la preservación.

Una varilla tallada muestra los primeros rostros humanos del Neolítico

El fósil, de 10.000 años de antigüedad y hallado en Siria, muestra dos caras de nariz larga, ojos cerrados y boca pequeña


La varilla con dos rostros humanos

Un equipo internacional de investigadores liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto en el yacimiento arqueológico de Tell Qarassa (Siria) un hueso tallado en el que aparecen dos caras humanas. El fósil, que tiene unos 10.000 años de antigüedad, refleja la evolución del arte figurativo y el cambio de mentalidad de las primeras comunidades de agricultores y ganaderos respecto a los últimos grupos de cazadores recolectores. Los resultados del estudio han sido publicados en la revista Antiquity.
“La iconografía de los cazadores-recolectores en el Paleolítico consiste principalmente en representaciones naturalistas de animales, mientras que la figura humana, salvo escasas excepciones, es mucho más esquemática. A medida que comienzan las transformaciones económicas y sociales que llevan al Neolítico, las representaciones simbólicas comienzan a centrarse en la imagen humana y aparecen lasprimeras representaciones naturalistas de rostros humanos, como los que hemos encontrado en Tell Qarassa”, explica el investigador del CSIC Juan José Ibañez, de la Institución Milà y Fontanals.
La talla encontrada en Siria mide 51 milímetros de largo, 17 de ancho y 7 de grosor. Está fabricada a partir de una costilla de gran bóvido, probablemente un uro euroasiático, y fechada alrededor del año 8200 antes de nuestra era. Las dos caras representadas, una sobre la otra en sentido vertical, muestran las mismas características: frente alta y despejada, arcos superciliares bien definidos, ojos cerrados, nariz larga y recta conectada con la frente, boca pequeña hecha con una incisión corta y recta y barbilla curva. Ambos rostros carecen de pelo y de orejas.
En la transición del Paleolítico al Neolítico este tipo de representaciones faciales aparecen tanto en esculturas monumentales, como en los denominados cráneos modelados (cráneos de antepasados sobre los que se reproducen por modelado los rasgos anatómicos). En ambos casos, apunta el investigador del CSIC, “la representación de la cara sirve para potenciar el vínculo de los vivos con seres sobrenaturales. Se trata de un tipo de relación simbólica que supone una de las innovaciones clave asociadas al origen del Neolítico”.