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jueves, 30 de enero de 2014

¿Qué acabo con el primate mas gigantesco de la Tierra?

Explican cómo el Gigantopithecus, un mono de 3 metros de altura que pudo coexistir con nuestros antepasados, desapareció para siempre de la faz de la Tierra hace 100.000 años


Recreación del Gigantopithecus blacki, que alcanzaba los 3 metros de altura
Nunca hubo un primate más gigantesco. El Gigantopithecus blackipaseó sus imponentes 3 metros de altura y 600 kilos de peso por el sudeste asiático durante casi un millón de años antes de que desapareciera para siempre hace unos 100.000, tiempo suficiente para que pudiera coexistir con nuestros antepasados humanos. Impresionante encuentro para ellos, si es que se produjo... Precisamente, es la extinción de este mono con el aspecto de un Yetireal, uno de sus aspectos más enigmáticos. ¿Qué pudo acabar con unas criaturas tan poderosas? Los científicos han barajado algunas posibilidades, como las dificultades de adaptación al cambio climático o la presión de la presencia humana. Un equipo de la Academia China de Ciencias sugiere ahora en la revista Quaternary International que fueron los cambios en la dieta del gigante, obligados por las distintas condiciones ambientales, los que lo debilitaron hasta el punto de acabar con él. En resumen, solo encontraban fruta para comer, y eso no era suficiente.
El Gigantopithecus fue descubierto en 1935, cuando un paleontólogo holandés encontró un raro molar a la venta en una farmacia de Hong Kong. El diente se encontraba entre otros fósiles, «huesos de dragón», a cuya ingesta la medicina tradicional china atribuye poderes curativos. Durante 80 años, la especie intrigó a los científicos, quienes pudieron describirla utilizando un puñado de dientes y unas mandíbulas, a partir de los cuales pudieron deducir su enorme tamaño.

Cambios en los dientes

La evidencia actual indica que este primate gigante se extinguió durante el Pleistoceno medio. El Gigantopithecus era herbívoro y algunos consideran que su voraz apetito por el bambú pudo colocarle en desventaja en la carrera evolutiva frente al competidor humano, más hábil y con más recursos. Sin embargo, nuevos restos de la criatura desenterrados en la cueva cárstica Hejiang Cave, en la ciudad de Chongzuo, al sur de China, ofrecen una explicación alternativa respecto a su extinción. Los investigadores encontraron diferencias en las dimensiones y la morfología de estos dientes de hace unos 400.000 años (de los más recientes que se han encotrado) respecto a otros dientes fósiles de la especie, lo que, posiblemente, sea el reflejo de un cambio en la dieta provocado por un enfriamiento del clima.
Según los investigadores, el Gigantopithecus tuvo que renunciar al bambú, más escaso, y conformarse con fruta menos nutritiva que erosionaba sus dientes. Al parecer, esa dieta de fruta no fue suficiente para ellos.

Un aparato "traduce" los pensamientos de los perros en palabras

El invento interpreta las señales eléctricas del cerebro y las transforma en mensajes como «estoy cansado», «estoy emocionado» o «tengo hambre»


Un equipo de inventores nórdicos han desarrollado un aparato quetraduce los pensamientos de los perros en palabras. Según explican los creadores en la página web del producto(www.nomorewoof.com), para llevar a cabo este proyecto se ha usado la última tecnología en microinformática y electroencefalografía, sistemas que permiten analizar los patrones de pensamiento de los animales.

Se trata de una especie de cascos que utilizan las más avanzadas técnicas para captar lo que el perro quiere decir. Este aparato transporta los pensamientos como un enjambre de señales eléctricas a través de sensores de encefalogramas capaces de descifrar esta actividad. Luego una interfaz computadorizada los convierte en palabras, que 'salen' por un altavoz acoplado al aparato.
Entre estos patrones, los más comunes encontrados son: "estoy cansado", "estoy emocionado" y "tengo hambre". En momentos en que la actividad cerebral es claramente intensa al conocer a alguien, los expertos lo traducen en este programa como "¿quién es usted?".
En este sentido, los expertos han explicado que los perros "piensan" de una manera diferente a los humanos, ya que las señales del cerebro de estos animales indican emoción, es decir, la actividad muestra más un "estado mental" que un "pensamiento".
Por el momento el dispositivo está en inglés, mandarín, francés yespañol, según se apunta en la página web, en donde añaden que están trabajando en diferentes voces, para que cada dueño escoja la que más le vaya a su can.
Este proyecto ha sido financiado por los propios inventores que animan a sus posibles compradores a adquirir su producto, "que podría no ser perfecto", para "mostrar su apoyo a la investigación" que pueda llegar en el futuro y que, a su juicio, "romperá las barreras del idioma entre los animales y los seres humanos".

Los desafíos de la arqueología en Egipto, donde aún queda un 70% por descubrir

Ha llegado "el momento de que la comunidad internacional ayude" a proteger los enclaves arqueológicos y a perseguir las excavaciones ilegales, afirma el arqueólogo Zahi Hawass, exministro de Antigüedades y actualmente embajador especial para el turismo, quien explica qué es necesario abordar para proteger la arqueología en Egipto.

Agencia EFE































Durante una visita a España, Zahi Hawass, exministro de Antigüedades y actualmente embajador especial para el turismo en Egipto, ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que ayude a proteger los yacimientos arqueológicos.
Hawass no duda en criticar a quienes están ahora en el poder en Egipto, de los que asegura que "no están interesados" en la arqueología y que no hacen lo necesario para proteger la riqueza cultural del país. Tampoco se libran de sus dardos las leyes internacionales de protección de los yacimientos arqueológicos -"son muy débiles"-; la Unesco -"está controlada por los países que nos han robado"- o los Hermanos Musulmanes, que durante su época en el poder en Egipto "querían cambiar la identidad cultural" del país.
En su opinión es necesario tener imágenes de satélite para controlar los yacimientos ylocalizar las excavaciones ilegales, incrementar el número de guardias y animar a los arqueólogos jóvenes para trabajar en el terreno, lo que redundará en una mejora de la seguridad, explica con vehemencia Hawass, considerado la máxima autoridad mundial en la antigua civilización egipcia.
El principal problema es que no hay presupuesto. "Todo el dinero destinado a las antigüedades venía del turismo y no hay turismo, pese a que Egipto es seguro", se lamenta Hawass, que considera "una pena" que la comunidad internacional no ayude a proteger la cultura de su país.
"Es el momento para que la comunidad internacional ayude a Egipto", dice Hawas , que pone como ejemplo equipos que trabajan en este momento en su país, como el dirigido por el español José Manuel Galán, de la Universidad Complutense de Madrid, en Luxor, o el de la dominicana Kathleen Martínez en Alejandría, donde busca la tumba de Cleopatra.
Esas campañas de excavación ya en marcha son un "signo de que Egipto es seguro", asegura convencido Hawass, que se muestra a favor de regresar a trabajar a su país -ahora vive en Estados Unidos- si le piden que continúe con el trabajo que empezó hace casi 20 años. "Hay que continuar con la construcción de los 24 museos proyectados para poder preservar los yacimientos y llevar de nuevo a la arqueología a la gloria", afirma.
Si volviera, uno de sus objetivos más claros sería recuperar las numerosas piezas robadas en Egipto y que suponen, según sus estimaciones, un 30 por ciento de todo lo descubierto. "Yo conseguí que volvieran 5.000 piezas en diez años", resalta Hawass, que enumera cinco piezas fundamentales:
El busto de Nefertiti, que está en el Museo Egipcio de Berlín; el Zodiaco de Déndera (el Louvre); la piedra Rosetta (Museo Británico); la estatua del arquitecto de la gran pirámide, Hemiunnu, (Roemer-Pelizaeus, de Berlín), y el busto del constructor de la pirámide de Kephren, Ankhaf (Bellas Artes de Boston). Piezas que ha reclamado en numerosas ocasiones sin importarle que otros Gobiernos se molestaran. "Yo nunca tuve piedad de nadie, en mi trabajo, que hiciera las cosas mal, si lo hacían, les castigaba, ya fueran egipcios o extranjeros".
De ahí, asegura, las críticas que siempre ha recibido. "La gente a la que yo castigué ahora quieren vengarse de mí, pero no pueden porque siempre hice las cosas correctamente", explica el arqueólogo.
Hawas sigue empeñado en lograr su mayor sueño como arqueólogo: encontrar la tumba del faraón Keops, el segundo de la cuarta dinastía del Imperio Antiguo de Egipto. "Mi sueño es encontrar lo que está escondido detrás de las puertas encontradas en la gran pirámide de Keops, tres pequeñas puertas detrás de las que creo realmente que está la tumba de Keops. Tengo muchas pruebas de que está ahí", explica.
"Hasta ahora hemos encontrado solo el 30 por ciento de los monumentos de Egipto, queda el 70 por ciento por descubrir. Todo el Egipto moderno está construido encima del antiguo. En el valle de los Reyes aún no se han encontrado tumbas que se sabe que están allí, como las de Amenhotep III o Ramsés VIII".
Mientras sigue planeando su regreso, no para de escribir libros. Acaba de publicar uno sobre Tutankamón, a punto de salir, otro sobre las momias reales y ya planea un volumen que cuente cómo un pequeño grupo de seis personas le ayudó durante 10 años a rastrear los tesoros robados de Egipto.

Arqueólogos encuentran la tumba de un faraón desconocido

Expertos encontraron el nombre de Senebkay inscrito en una de las paredes de la tumba.

por DPA

Hace algunos días arqueólogos de la Universidad de Pennsylvania anunciaron el descubrimiento en Abydos, Egipto, de una tumba en la que se cree que fue enterrado el faraón Sobekhotep I, de la décimo tercera dinastía.
El sarcófago de cuarcita de 60 toneladas de peso tenìa el nombre del faraón, que vivió en torno al 1735 antes de Cristo y gobernó durante unos cuatro años y medio. 
Y ahora, arqueólogos señalan que en esta misma necrópolis egipcia ubicada al sur de El Cairo encontraron la tumba de un faraón que gobernó hace más de 3.600 años.
Según los expertos, el faraón Senebkay habría vivido en torno al año 1650 antes de Cristo. Su nombre figura escrito en una de las paredes de la tumba.
De acuerdo a los informes entregados hoy, en el interior de ésta no había momia, sino tan sólo algunos restos óseos, por lo que se cree que la tumba podría haber sido asaltada por ladrones poco después del entierro.