
Hay muchísimas cosas que nos hacen llorar: la muerte de un ser querido, una cebolla, una gran noticia, algo muy gracioso, la melancolía o, incluso, la sequedad en los ojos, que necesitan lubricarse cada cierto tiempo.
A simple vista, cuando lloramos todas las lágrimas son iguales. Sin embargo, la fotógrafa estadounidense Rose-Lynn Fisher pensó que era posible que bajo el microscopio no se pareciesen. Y así es. Su proyecto, 'La topografía de las lágrimas', demuestra que no es lo mismo cuando lloramos de alegría, de dolor, de melancolía o de sueño.

Lágrimas por pelar una cebolla