Un equipo de investigadores norteamericanos demuestra en laboratorio que los planetas de diamante (y las lluvias de diamantes en Júpiter y Saturno) son perfectamente posibles, zanjando una discusión científica que dura ya varios años. Los resultados de este singular experimento se acaban de publicar en «Nature»
El mayor láser del mundo, una impresionante máquina que incluso ha aparecido en alguna película de la saga Star Trek, acaba de llevar a cabo una extraña y trascendental proeza: pulverizar un diamante,la sustancia más dura del mundo, sometiéndolo a una extraordinaria presión equivalente a 50 millones de veces la que ejerce la atmósfera terrestre.